El premio Nobel de literatura británico William Golding intentó violar en su juventud a una niña de quince años, según una biografía de próxima publicación. El propio Golding (1911-1993) reconoció ese incidente en una confesión inédita que escribió para que la leyera su esposa y en la que trató de explicar la evolución de su "monstruoso" carácter, informó ayer el diario The Daily Telegraph.

La biografía, de la que es autor el conocido crítico literario británico John Carey, cuenta que Golding, que tenía a la sazón dieciocho años, intentó violar a la niña, llamada Dora, con la que había coincidido en clase de música.

La biografía, que publica la editorial Faber and Faber, revela también que en su época de maestro de escuela Golding solía enfrentar entre sí a sus alumnos, algo que parece prefigurar la trama de su obra más famosa: El señor de las moscas.

Su actitud hacia las mujeres queda de manifiesto en una obra de carácter autobiográfico inédita, titulada Men, Women & Now (Hombres, Mujeres y Ahora), en la que Golding, fallecido en 1993 a la edad de 81 años, relata cómo conoció a Dora cuando él tenía 16 y ella, sólo 13.

El intento de violación no ocurrió hasta dos años más tarde, cuando Golding era ya estudiante de primer año de la Universidad de Oxford. Golding cuenta en su confesión que él dio por supuesto que la muchacha, a la que describe como "depravada por naturaleza", quería tener relaciones sexuales con él, pero que pronto ambos estaban "peleando como enemigos" y que Dora salió corriendo.

Dos años más tarde volvieron a encontrarse y consumaron el acto sexual teniendo como testigo involuntario al propio padre del futuro novelista, también maestro de escuela. Según Golding, Dora convenció a aquél para que acudiera a un prado provisto de unos prismáticos y los espiara de lejos mientras hacían el amor. La muchacha sabía que allí estaría también el hermano mayor del escritor, Joseph, con su novia. "Fue la venganza de Dora", explica Carey en su biografía, pues la muchacha quería "mostrarle al padre que sus dos hijos no tenían nada de modélicos".

Según el biógrafo, Golding era consciente de la crueldad de su propio carácter, que le repugnaba, y solía decir que "de haber nacido en la Alemania de Hitler, habría sido nazi". Marcado por el impacto de la II Guerra Mundial, el Nobel creía asimismo, en contra del optimismo racionalista de su padre acerca del desarrollo humano, en la maldad intrínseca del ser humano. "Cualquiera de mis contemporáneos que no entienda que el hombre produce maldad, como una abeja produce miel, debe de estar ciego o mal de la cabeza", llegó a afirmar el autor de El señor de las moscas.