02 de octubre de 2010
02.10.2010

Dover se atreve con ritmos africanos

La banda madrileña publica 'I ka kené', un disco "optimista y arriesgado" en el que renueva su sonido con canciones como 'Dannayá', un tema con reminiscencias tribales

02.10.2010 | 03:18
La banda madrileña Dover. / sony

Los Dover han sido "pijos de siempre", así lo reconoció hace unos días su cantante, Cristina Llanos, desde sus inicios con Sister (1995) hasta su último disco, I ka kené, "optimista", africano y no exento de "cierto riesgo", según declaró la banda.

El álbum, que se publica el próximo lunes, tiene como single de presentación el enérgico Dannayá y es el séptimo en la carrera de esta formación, compuesta además por Amparo Llanos (guitarra), Jesús Antúnez (batería) y Samuel Titos (bajista).

Al saludo de I ka kené (hola, ¿qué tal?), Amparo responde que bien en bambara, idioma procedente de África cuyo sonido impregna todo el disco y con el que entró en contacto gracias a una relación sentimental con un malinés, que le acercó a esa música.

Su nueva afición por los ritmos africanos se extendió pronto al resto del grupo e inspiró el disco en el que empezaban a trabajar (Cristina cita durante la entrevista a Vampire Weekend, banda de rock estadounidense muy conocida precisamente por sus influencias del continente negro).

No es sino otra vuelta de tuerca al sonido de la banda tras Follow the city lights (2006), disco con el que experimentaron un notorio viraje del rock alternativo al electro-pop, que les proporcionó reconocimientos como el Premio Ondas a la mejor canción por Let me out y también críticas de una parte de su público originario.

Frente a los que les acusaron de aburguesamiento, Cristina Llanos matiza que "pijos hemos sido siempre" y que, a la hora de componer, el artista sólo piensa en su "necesidad creativa", no en modas, "en lo que se lleve" o en el público que, en su caso, ven "muy variado".

I ka kené, grabado en Madrid, es además el primer disco de Dover para Sony, en el que han apostado por un tono también atípico en su producción, con temas bailables además de influencias brasileñas y del reggae, hasta componer "uno de los discos más optimistas" de su carrera.

Tanta novedad entraña "cierto riesgo", reconoce Antúnez, que define a la banda, distinguida en el año 2000 con el MTV Europa al mejor artista español, como "atrevida" y "ambiciosa".

Aseguran que ejercieron de autodidactas en la parte puramente instrumental, incorporando a su música nuevos elementos como una mandolina y todo tipo de percusiones, entre los que destaca la caliba.

En la parte idiomática, el bambara sólo es una de las tres lenguas presentes en el último disco de Dover, junto al inglés y, otra novedad, el francés, para el que contaron con la asistencia de una filóloga, "la tía Cuca" de Jesús.

¿Y el español? "Todo llegará", dicen. "Lo hablamos todos los días", apunta Cristina. "Cuando encaje", reflexiona Antúnez. "Cuando la música nos lleve a ello", sentencia Amparo.

Otra novedad es cómo suena la voz de Cristina en algunos de los temas, más suave y menos rasgada, algo en lo que actualmente trabaja para que en el directo "suene aún mejor", dice.

En su anterior gira, pasaron sus grandes éxitos por el tamiz electro-pop de Follow the city lights para mantener cierta coherencia entre las viejas y las nuevas composiciones. Y aunque en principio rechazan africanizar sus clásicos en las actuaciones que surjan de I ka kené, el batería Jesús Antúnez apunta que conociéndolos, "igual algo se puede tocar".

Así las cosas, anuncian que la oportunidad de verles en vivo llegará en diciembre, antes de Navidad, con un pequeño espectáculo en el que combinarán los temas del nuevo disco con sus grandes éxitos tal y como se tocaron en su anterior gira.

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