Jorge Coira (Santiago, 1971) dejó atracado ayer el galeón que capitanea en Piratas -serie de Telecinco rodada en Galicia- para dialogar sobre 18 comidas, interpretada, entre otros, por Luís Tosar, Esperanza Pedreño y María Vázquez, una película que con un presupuesto irrisorio -apenas medio millón de euros- se ha llevado de calle a crítica y público, y que aún sigue proyectándose en algunas salas.

-¿Cómo nació 18 comidas?

-A raíz de un curso de improvisación, donde descubrí que ésta era mucho más compleja y que podía ser una herramienta muy útil para contar historias. Esto en cuanto a la forma. En cuanto al contenido, quería hablar de un tipo de situaciones que se dan en la vida real y que nos vuelven un poco locos, pequeños conflictos donde no hay ni buenos ni malos: separaciones, uniones..., momentos en que se nos pone difícil ser felices. No es una película con final feliz, pero la gente sale de la sala de cine con ganas de vivir.

-¿El cine español funciona?

-Nuestro cine no es distinto al del resto de países. En general, no está nada mal comparado con la media de otros países. 18 comidas funcionó muy bien y nos está dando aún muchas alegrías. ¿El secreto? No lo sé. Es imposible saber lo que va a funcionar y lo que no.

-18 comidas ha conseguido aguantar en cartelera...

-Esto es un alegrón. Rezábamos para que se mantuviera al menos tres semanas en cartelera y aún hoy continúa en algunas salas, lo que es muy complicado porque la competencia es cada vez más radical y el cine español tiene cada vez menos hueco en las salas comerciales.

-¿Puede que la clave de su éxito sea que el público se identifica con esos pequeños conflictos cotidianos?

-No es que te sientas identificado con una historia u otra, pero sí con los sentimientos, muy reales, que generan emociones. Incluso en el género del thriller, que me encanta, lo que me interesa en el fondo son las emociones que genera la trama en los personajes. Identificarse con otras personas y compartir experiencias distintas está muy ligado al corazón, a las emociones. Sin emoción, nada tiene sentido.

-Ahora está inmerso en el rodaje de Piratas, una serie de época, con muchos exteriores. ¿Está siendo complicado?

-Complicadísimo. Es lo más complicado que he dirigido hasta el momento, pero si me gusta hacer cines es porque cada vez hago algo distinto y me divierte.

-Y con un presupuesto mayor, también...

-Sigo lamentándome de que no se apueste por algo si se quiere hacer algo grande. Cuando se quiere algo hay que apostar decididamente por ello y en esto somos aún demasiado prudentes.