01 de septiembre de 2011
01.09.2011

Venecia se rinde a George Clooney en la primera jornada del festival

El actor estadounidense presenta en la Mostra 'Los idus de marzo', un filme político y amoral en el que destacan actores como Paul Giamatti, Marisa Tomei y Ryan Gosling

01.09.2011 | 02:50
Clooney, a la derecha, junto al equipo de su película, ´Los idus de marzo´. / alessandro garofalo

George Clooney es una estrella y lo sabe. Solo necesita aparecer para que todos caigan rendidos a sus pies y eso es lo que pasó ayer en Venecia, donde abrió la Mostra con Los idus de marzo, un filme político y amoral en el que destaca su gran plantel de actores pero al que le falta un poco de emoción.

Vestido con traje gris y las gafas de sol asomando por el bolsillo de su americana, Clooney llegó entre aplausos y conquistó con poco esfuerzo a una sala de prensa repleta. El actor paseó sin novia por la alfombra roja del Festival Internacional de Cine de Venecia, después de que en las últimas semanas hubiera emplazado a los periodistas a buscarle con un esmoquin y una chica nueva en la Mostra.

Philip Seymour Hoffman, Paul Giamatti, Marisa Tomei y Evan Rachel Wood -faltaba solo el protagonista de la película, Ryan Gosling- arroparon a un Clooney que se basta y se sobra para venderse a sí mismo. Así que no faltaron las bromas, los comentarios irónicos -"me gusta dirigirme a mí mismo y decir: 'buena toma George"- y las preguntas comprometidas de las que salir airoso: "No voy a dar consejos a Dominique Strauss-Kahn (exdirector del Fondo Monetario Internacional) en nada. Cada país tiene escándalos sexuales y mi trabajo no es aconsejar a nadie".

Todo ello, en este caso, para promocionar su cuarto trabajo como director, Los idus de marzo, una historia ambientada en una campaña presidencial estadounidense pero que en opinión de Clooney poco tiene de política y sí mucho de moralidad o de la falta de ella y con la que compite en Venecia por el León de Oro. "No creo que sea un filme político, se podría situar en Wall Street o en cualquier otro sitio. Es más una cuestión de moralidad", explicó el actor y director, que subrayó su gusto por las películas en las que los personajes tienen cosas que decir. "He pasado años interpretando a Danny Ocean en Las Vegas, jugando y divirtiéndome y ahora he aprendido", dijo sonriente.

Y en ese aprendizaje prefiere películas con más trasfondo y más personales. "Si quieres pasar cuatro o cinco años haciendo una película, es personal". Aunque no tanto como para que él, personalmente, esté interesado en entrar en ese mundo político en el que se mueve Los idus de marzo.

Alejado de la política

La política "es seductora porque hay mucha gente con mucho dinero y poder que lo usa todo el tiempo", pero ahora "hay un tipo en la Casa Blanca bueno e inteligente y es casi imposible para él gobernar. Yo tengo un buen trabajo, ¿quién querría el suyo?". Y ante la repetición de preguntas sobre su interés en la política, Clooney ahondó en la cuestión: "Yo no tomo decisiones de vida o muerte. (...) Cada día llegas a miles de compromisos pero no tengo que tomar decisiones que afecten directamente la vida de las personas. No tengo ningún interés en ser ese tipo de persona, me gusta hacer películas".

Pero sí que se interesa por la política y asegura que no le gusta el momento actual, en el que domina tanto cinismo como en su película. "Es temporal, lo solucionaremos, soy un optimista. Ahora no hay idealismo, pero espero que vaya a cambiar, pronto". Una situación que sin embargo sí ha sido la ideal para poner en marcha un proyecto que en un principio iba a ser rodado en 2007. Entonces el presidente Barack Obama fue elegido y "todo el mundo estaba tan contenta y esta película es tan cínica, que nos dimos cuenta de que no era el momento", explicó Clooney. Ahora sí lo es y Clooney presentó en Venecia una historia de política, de ambición, de poder y de favores. Nada nuevo en la historia del mundo, algo que ha estado pasando desde Julio César. "Repetimos esas cosas y esa es nuestra definición de locura", afirmó Clooney, que explicó que por eso eligieron como título Los idus de marzo porque hay mucho de shakespeareano, de Julio César y de traiciones en el filme.

Una película con la que él y Grant Heslov (coautor del guión) han querido plantear más preguntas que respuestas e implicar al espectador en discusiones y debates tras su proyección. "Creo que es positivo provocar discusiones pero no siempre proporcionar las respuestas", agregó. En el filme brilla el plantel de actores, especialmente Ryan Gosling (encargado de prensa del candidato al que interpreta Clooney), Philip Seymour Hoffman (jefe de campaña) y Paul Giamatti (responsable de la campaña del oponente), y dejó un buen sabor de boca entre la prensa que asistió al primer pase de una competición que promete buen cine. Hoy le toca a Roman Polanski. Con un problema: es el día de Madonna.

Desde el jurado de la Mostra de Venecia, que preside Darren Aronofski, buscan una composición equilibrada entre el cine de autor y el del gran público, pero destacan que quieren "emocionarse". "No puedo hablar por los demás (miembros del jurado), pero para mí el ganador será el filme que me afecte emocional e intelectualmente", explicó ayer Aronofski en la rueda de prensa de presentación del jurado.

El 68 Festival Internacional de Cine de Venecia abrió ayer tres ventanas al planeta Tierra a través de sendos espacios geográficos de Chile, Argentina y España, gracias al documental ¡Vivan las antípodas!, dirigido por el ruso Victor Kossakovsky.

La cinta, una coproducción de Alemania, Argentina, Holanda, Chile y Rusia, fue presentada fuera de concurso en la jornada inaugural del certamen cinematográfico de la ciudad de los canales, que se celebrará hasta el próximo 10 de septiembre. ¡Vivan las antípodas! ofrece un montaje de imágenes grabadas en distintos lugares del mundo que se sitúan en las antípodas el uno del otro: así Argentina y China; Chile y Rusia; Hawai y Botsuana, y Nueva Zelanda y España. "Cuando di la vuelta por el mundo entendí que la gente no sabe qué quiere decir de verdad la expresión estar en las antípodas, por eso, incluso, puse al principio del documental una explicación en rótulos del término", dijo Kossakovsky durante una rueda de prensa celebrada en Venecia. "Es interesante el asunto de las antípodas, porque, por ejemplo, en las antípodas de la Plaza Roja de Moscú solo hay agua y lo mismo sucede con la Casa Blanca (en Washington). El mensaje final es que tenemos que amar a las personas aunque parezcan distintas a nosotros", agregó.

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