21 de septiembre de 2012
21.09.2012
CRÍTICA

Un doble clásico

21.09.2012 | 02:00

Nuevo éxito de la Compañía Siglo XXI con un doble clásico: La verbena y La Revoltosa que con gran frecuencia se representan juntas. En este caso, la primera se dio completa; la segunda, en cambio, se redujo a números sueltos. Ello resultó un poco extraño porque además el final de la obra de Bretón se aplazó para después del descanso; algo insólito. Sea como fuere, el público volvió a llenar el Colón y aplaudió con entusiasmo. Tras este aperitivo zarzuelero, queda apetito suficiente para, al menos, dos o tres montajes más dentro de unos meses. Tal parece la intención de Mouriz a quien supongo habrá complacido la actitud de sus paisanos y ello le animará a hacer realidad sus proyectos.

La genial zarzuela de Bretón pivota sobre Don Hilarión, el boticario.

No creo que exista en la actualidad ningún actor que sea capaz de hacer y cantar este viejo verde como Grandy: el nivel de la representación subió muchos enteros gracias a unas excepcionales dotes artísticas que revalidó en el personaje del sastre, el marido de Gorgonia. Concha del Val estuvo magnífica en este personaje, cuyo nombre mismo ("la que produce espanto"), define a una verdadera tarasca; y también en la Tía Antonia de La verbena, no menos peligrosa que la otra. Rosa Ruiz mostró que su tesitura, tal como había supuesto, es más grave que la de una lírica: tanto la Seña Rita como la Mari-Pepa son papeles de mezzo-soprano; estuvo muy bien en ambos casos. Del Pino se halla dotado de una voz grande que proyecta muy bien, de manera que se le entiende todo lo que dice, y eso el público lo agradece; personalmente, estimo estas cualidades, pero creo debería controlar ciertos excesos vocales; estuvo muy bien en su romanza "También la gente del pueblo" y en algunos pasajes de su célebre dúo con Mari-Pepa. Hay que mencionar también a Ricardo Muñiz, en dos papeles muy por debajo de sus posibilidades, a los que otorga una gran dignidad.

Puesta en escena, aceptable; coreografía sobresaliente, habida cuenta los medios con que se cuenta Joan Salas; vestuario, correcto. Mención especial para la cantaora, Marta Caamaño, dotada de una magnífica voz; tiene que sacarle más partido y decir con más garra los preciosos pasajes que tiene confiados en una y otra obras. Extraordinaria, la bailaora Elsa Cabo; su actuación fue saludada con una verdadera aclamación y no fue para menos: es una artista de altísima calidad.

Los Coros, en general, correctos. Creo que La verbena les plantea menos dificultades; lograron algún cuadro brillante. La Orquesta, dentro de sus limitaciones (la escasez de arcos, sobre todo), estuvo acertada en los preludios de las dos obras, que son otras tantas páginas instrumentales soberbias. Palop ha demostrado que es un buen profesional y ha llevado a buen puerto dos partituras de alta calidad y, por ende, nada fáciles de tocar.

La verbena de la Paloma y La Revoltosa (selección)

de Bretón y Chapí

Compañía: Compañía Lírica Siglo XXI

Principales papeles: Miguel de Grandy (Don Hilarión y Sastre), Concha del Val (Antonia y Gorgonia), Rosa Ruiz (Seña Rita y Mari-Pepa), Andrés del Pino (Julián y Felipe)

Música: Orquesta y coros de la Compañía

Director artístico: Luís Bellido

Director musical: Vicente Palop

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