07 de septiembre de 2020
07.09.2020
La Opinión de A Coruña
XXIII Premios Max de teatro

La escena se reivindica en Málaga

Los premios Max distinguen a Verónica Forqué, Lluís Homar y el espectáculo 'Jauría'

07.09.2020 | 23:45

Premios Max 2020

  • Mejor espectáculo de teatro | Jauría, Kamikaze
  • Mejor espectáculo de danza | Gran Bolero, Teatros del Canal (Madrid Cultura y Turismo, S.A.U.) y Mercat de les Flors
  • Mejor espectáculo musical | Doña Francisquita, Teatro de la Zarzuela-INAEM
  • Mejor actor | Lluís Homar, La néta del senyor Linh
  • Mejor actriz | Verónica Forqué, Las cosas que sé que no son verdad
  • Intérprete masculino de danza | Marco Flores, Origen
  • Intérprete femenina de danza | Olga Pericet, Un cuerpo infinito
  • Mejor coreografía | Vengo!, Sara Cano
  • Mejor composición musical para espectáculo escénico | Luis Miguel Lobo, Play
  • Mejor dirección de escena |Andrés Lima, Shock (El cóndor y el puma)
  • Mejor Espectáculo para Público Infantil, Juvenil o Familiar | Zapatos Nuevos, Tian Gombau y L'Home Dibuixat
  • Premio del público |Viva Cía, Manuel Liñán
  • Mejor espectáculo de calle | Al otro lado, Zanguango
  • Mejor autoría teatral | Josep Lluís y Rodolf Sirera, Dinamarca
  • Mejor adaptación o versión | Jordi Casanovas, Jauría
  • Autoría Revelación | Marta Aran, Els Dies Mentits
  • Mejor espectáculo revelación | El viento es salvaje, Las niñas de Cádiz
  • Max de carácter social | Escuela de Teatro Ricardo Iniesta
  • Max de honor | Nacho Duato
  • Medalla de la SGAE | Antonio Banderas

"Menos mal que hemos venido a Málaga. Si los Max hubieran sido en Valladolid, como el año pasado, en el teatro se habría permitido un aforo de 25 personas. Pero la cultura, como viajar en tren, es segura". Ya en el discurso de agradecimiento de la primera estatuilla de la noche (Elisa Sanz, Mejor Diseño de Vestuario por Play) quedó claro que iba a ser una velada reivindicativa, un manifiesto-espectáculo en favor de la necesidad de las artes escénicas en tiempos de pandemia. El Teatro Cervantes fue el lugar en que, como semanas atrás lo hizo la comunidad cinematográfica, se reencontraron por fin los talentos de la escena nacional (recordemos que la gala tendría que haberse celebrado en junio) para reivindicar la importancia de su trabajo, en unos tiempos en los que la cultura se siente menoscabada, relegada a un rincón por las autoridades.

Si el cine, un arte de carácter más masivo y cercano al entertainment, diseña unas ceremonias de premios para todos los públicos, el teatro y sus galas son otra cosa: a los 30 minutos de levantarse el telón ya sonó el Bella Ciao, el himno antifascista italiano, por si no había quedado claro en los primeros speeches de la noche (contra el capitalismo y el heteropatriarcado, por ejemplo), que aquí el votante de derechas más o menos recalcitrante poco tenía que hacer. Joaquín Casanova y Elisa Ramos, o sea La Maquiné, maquinaron (perdón) un show que cedió generosamente la palabra a quienes tenían mucho que decir en tiempos, eso sí, en los que escuchar a los demás parece un arte perdido.

"La pandemia ha dejado las artes escénicas como un queso gruyére, lleno de agujeros; como un teatro semilleno o semivacío, no como los trenes y los aviones, que van llenos", aseguró en su discurso Antonio Onetti, el máximo responsable de la organizadora de la velada, la Sociedad General de Autores de España (SGAE), quien finalizó sus palabras pidiendo a las autoridades que "se escuche a la industria cultural, parte fundamental de la marca España y 3% del Producto Interior Bruto". En el patio de butacas estaba el ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes.

El mensaje de agradecimiento de Antonio Banderas.

Banderas

Antonio Banderas podría haber ganado dos premios, pero finalmente no acudió al templo de la calle Ramos Marín. Quizás se oliera que su A Chorus Line, el show con el que echó a andar su Teatro del Soho CaixaBank, no iba a tocar pelo en la categoría de Mejor Espectáculo Musical. Curiosamente, le venció un antiguo empleado en su empresa, Lluís Pasqual: la versión del exdirector artístico del Teatro del Soho de Doña Francisquita (para el Teatro de la Zarzuela–Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música), se hizo con el galardón. Era la única opción malagueña de una noche en la que, eso sí, contó con un plantel de boquerones y boqueronas para entregar las estatuillas (Mariola Fuentes, Fran Perea, Jaime Ordóñez, Pablo Puyol, Belén Cuesta, María Barranco y Juanma Lara, entre otros).

El otro premio sí lo tenía Banderas en el bolsillo: la Medalla de Honor de la SGAE. La recibió, desde su casa, desde su propio teatro, en un acto privado hace unos días, y se ofreció un vídeo en el que mostró su agradecimiento: "¿Qué es lo peor que te puede pasar si te compras un teatro? Que haya una pandemia planetaria", bromeó Antonio, para asegurar que "uno siempre busca las grietas donde colarse para seguir trabajando y mantener el espíritu arriba". También quiso reivindicar su amor por la escena: "Soy un actor por el teatro, no por el cine. El teatro ha sido una mujer que siempre me ha amado pero a la que, es cierto, abandoné".

El palmarés de la vigésimo tercera edición de los Max deja como grandes ganadores a Lluís Homar (La néta del senyor Linh) y Verónica Forqué (Las cosas que sé que no son verdad), que se alzaron con las categorías interpretativas, y al equipo de Jauría, sobre la violación en grupo de La Manada (a la que dedicaron el galardón al Mejor Espectáculo Teatral).

La noche fue salpimentada por las actuaciones de María José Llergo y Fuel Fandango, que zanjaron la velada con su Huracán de flores: «Todo lo oscuro se volverá jardín», cantaron. Mensaje optimista para días duros.

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