Lanzamiento internacional
El auténtico secreto de Dan Brown: traductores bajo llave y un manuscrito a prueba de 'hackers' para evitar filtraciones
Con una tirada de 500.000 ejemplares en España y Latinoamérica y un lanzamiento simultáneo en todo el mundo, el lanzamiento de la nueva novela de Dan Brown es el acontecimiento editorial del año
Su proceso traducción fue una operación orquestada hasta el milímetro que se topó con imprevistos como el apagón del pasado 28 de abril

Copia de un ejemplar firmado de la edición checa de 'El último secreto', de Dan Brown. / MARTIN DIVISEK / EFE
David Morán
Lo normal sería fantasear con escenas sueltas de 'Ghost Writer', aquella película de Roman Polanski en la que Ewan McGregor tiene que reescribir las memorias de un ex primer ministro británico bajo unas medidas de seguridad de silo nuclear, o invocar el espíritu de 'La extinción de Irena Rey', novela de Jennifer Croft en la que una eminente escritora polaca reúne a ocho traductores en su casa para que trabajen in situ en la que será su gran obra maestra, pero en realidad es todo mucho más sencillo. Porque, después de todo, traducir 'El último secreto', la nueva novela de Dan Brown en casi una década, se parece bastante a estar dentro de una novela de Dan Brown codeándose con el profesor de simbología Robert Langdon y esquivando puñaladas de los Illuminati, de un temible gólem o de los lunáticos conspiranoicos del momento. Los ingredientes, como mínimo, se parecen bastante.
A saber: secretismo, espectacularidad, algún 'cliffhanger' inesperado en forma de sorpresivo apagón y unos cuantos trucos de magia para mantener la tensión por las nubes. "Teníamos entre manos un manuscrito ultra secreto, así que se ha realizado todo el proceso en una sala especial custodiada por personal de seguridad en la que traductores y correctores han trabajado con equipos sin conexión a internet", explica Maria Guitart, editora de Ficción Internacional del Grupo Planeta.
Con una tirada de 500.000 ejemplares en España y Latinoamérica y un lanzamiento simultáneo en todo el mundo, cualquier prevención parece poca. "En un mundo en el que los ‘hackeos’ están a la orden del día, la única forma segura de garantizar la confidencialidad del manuscrito es con medidas de seguridad extraordinarias para evitar estar donde te busque el ‘hacker’, es decir, en internet. Dan Brown es uno de los autores más leídos del mundo y sus novelas son las más buscadas, así que un lanzamiento de esta envergadura siempre conlleva códigos, contraseñas, esquemas de coordinación y calendarios", detalla Guitart.
"Esto no es 'La jungla de cristal'"
El propio Brown se suma a la teoría de la 'bunkerización' dedicando parte de la trama de ‘El último secreto’ al rocambolesco robo de un manuscrito de los servidores de Penguin Random House, la editorial de Brown en Estados Unidos. El novelista, es más, parece pasárselo en grande poniendo en serios apuros a Jonas Faukman, editor de nombre casi idéntico al de su impresor neoyorquino. "Por más que el libro de Katherine tuviera potencial de convertirse en arrollador superventas, hackear el sistema informático de una empresa, eliminar todas las copias y secuestrar a gente por él parecía algo exagerado. ¡Nos dedicamos al mundo de la edición, por el amor de Dios! Esto no es 'La jungla de cristal'", escribe Brown con entrañable malicia.
Llevado al extremo, este atracón de prevención se traduce en medidas tirando a draconianas para Aleix Montoto y Claudia Conde así como para Marc Barrobés y Esther Roig, traductores al castellano y catalán, respectivamente, de 'El último secreto'. "Han tenido apenas diez semanas, sin festivos ni fines de semana, para traducir la novela, que además de larga está llena de códigos complejos. Los tiempos estaban cuadrados al milímetro; de hecho, durante el proceso sufrimos el apagón, y tuvimos que hacer malabares para recuperar esas horas 'negras' con las que contábamos", destacan desde la editorial barcelonesa. "Nuestro trabajo se ha guardado en una caja fuerte como si fuera un lingote de oro", explica Ana Jiménez, una de las correctoras.
No se ha llegado en esta ocasión al extremo de otros lanzamientos como 'Inferno' u 'Origen', cuando se enclaustró a todos los traductores en un mismo espacio de trabajo para minimizar al máximo la exposición del manuscrito, pero cada editorial ha calcado el proceso en sus respectivos países. Mismas restricciones y medidas de seguridad en coordinación sincronizada. Entre ellas, una sala custodiada por personal de seguridad durante todo el proceso, acceso limitado a personal autorizado y veto a cualquier dispositivo electrónico. "Los traductores tenían que dejar sus cosas fuera y, por supuesto, no se podía sacar nada de la sala", enfatiza Guitart.
La dispersión de traductores en diferentes países tampoco ha propiciado visitas sorpresa de Brown, que en 2017 se dejó caer por el edificio (aún hoy secreto) de Catalunya en el que 26 traductores trabajan contrarreloj con el manuscrito de 'Origen', pero su disposición siempre ha sido total. "Se involucra de forma personal en cada detalle durante la traducción y la edición de sus novelas. Cada sugerencia u observación que han hecho los traductores o los correctores ha sido respondido en tiempo récord por el autor en persona", destaca la editora de Planeta.
Suscríbete para seguir leyendo
- Dos cadenas abren en Marineda City sus primeras tiendas en Galicia, donde habrá nuevas inauguraciones
- Tres amigas de Arteixo marcan la pisada del futuro con su zapatería barefoot: 'Fuimos las primeras en la comarca
- La huelga de bus en A Coruña volverá este viernes 12 de diciembre sin previsión de cumplir mínimos
- De ilusión a pesadilla: Una artesana abandona el poblado navideño de A Coruña tras volar el techo de su puesto
- El mercado de Navidad de María Pita, «adecuado» y con público según el Concello de A Coruña
- Los positivos por drogas entre repartidores en Galicia superan en un 80% a las alcoholemias
- PP y BNG exigen al Ayuntamiento de A Coruña que informe de la candidatura para ser sede del Mundial 2030 y las obras de Riazor
- La alcaldesa de A Coruña lleva al portavoz del PP a la Justicia por acusarla de acosar a funcionarias