Historia
El desconocido archivo con 10.000 fotografías que el Museo del Prado reivindica 166 años después: "Es extraordinario"
La pinacoteca que dirige Miguel Falomir recupera las imágenes que registraban la actividad de los artistas y sus obras: podrán visitarse en la exposición 'El prado multiplicado' hasta el 5 de abril

Vista de la Galería Central con el acceso al establecimiento para la venta de fotografías José Lacoste y Juana Roig. / CEDIDA
En los confines de El Prado no sólo hay cuadros. Allí abajo, donde apenas llega la luz, la pinacoteca que lidera Miguel Falomir ha ido guardando fotografías que documentan su historia. Poco a poco, sin ninguna pretensión. Era su forma de registrar un legado hoy de especial relevancia histórica. De aquella iniciativa surgió un pequeño archivo que, ahora, 166 años después, sale a la luz en la primera exposición que el museo ha dedicado a esta disciplina: a través de una selección de 44 piezas, 'El prado multiplicado' pone en valor un fondo de más 10.000 imágenes de gran relevancia. "Es una extraordinaria colección de fotografía", ha subrayado su director. Gracias a ellas es posible entender la construcción artística de El Prado.
Su cualidad para obtener ejemplares precisos de la realidad permitió a esta institución difundir su patrimonio, así como documentar los espacios que los atesoraban. El recorrido arranca con una de las primeras fotografías que aquí se expusieron y, tras un paseo visual por distintas salas del edificio de Villanueva, se pone el foco hacia las reproducciones de las obras que hoy integran la serie. "Esta técnica permitió que un trocito del museo viajara hasta las casas de cada visitante. Se trata de la colección más joven de todas las que El Prado alberga. En 2004, se organizó una retrospectiva dedicada al grafoscopio que mostraba algunas de estas instantáneas. A partir de ahí, se recopilaron todas las que existían para catalogarlas", ha explicado Beatriz Sánchez, comisaria de la muestra que estará abierta al público hasta el 5 de abril.

'Ofrenda a Venus', de Tiziano Hauser y Menet (act. 1890-1996). / CEDIDA
Las obras comenzaron a fotografiarse en la década de 1860, aunque algunos años antes ya se habían recibido solicitudes para reproducir ciertos lienzos. Por aquel entonces, debido a la escasa sensibilidad de los procedimientos empleados, era habitual trasladarlos al exterior para lograr mejores condiciones de luz. Tras la toma, se procedía al procesado del negativo. Y, posteriormente, se obtenía el positivo que el fotógrafo podía comercializar en diferentes formatos. Su análisis ha servido para articular un discurso expositivo que presta atención a los materiales y las técnicas usadas desde la segunda mitad del siglo XIX hasta la primera mitad del XX.

Detalle de 'Las lanzas' (1894-1954), de Diego Velázquez. / ALBERTO OTERO HERRANZ
"Se ha seleccionado una obra capital: 'Las lanzas', de Diego Velázquez. Se han mostrado diferentes reproducciones a lo largo del tiempo, muchas de las cuales eran adquiridas por los visitantes. Pero, ojo, otras eran utilizadas por docentes como objeto de investigación. Vemos tamaños y procedimientos únicos. Ahora bien, todas tenían su dimensión comunicativa", ha sostenido Sánchez. Copias a la albúmina, al carbón o a la gelatina ilustran la evolución técnica y funcional de la fotografía aplicada al arte. Los espacios arquitectónicos que las acogían, como la Galería Central y el Salón Basilical, se presentan junto a otros ámbitos monográficos, como el lugar dedicado a Murillo y el corredor de esculturas.
Detalles desvelados
Además del interés museográfico que posee este conjunto, su observación pormenorizada revela detalles curiosos, como el abigarramiento de las pinturas en los muros, el mobiliario y la calefacción de la época o la aparición fugaz de una persona, en un tiempo en el que la fotografía registraba los interiores del Prado vacíos: "Estamos centrados en la obras y los artistas más importantes que tenemos. Sin embargo, últimamente estamos ampliando una línea de estudio para conocer sus procesos creativos". Algunas de las imágenes mostradas se realizaron antes de que las obras ingresaran en El Prado, cuando aún formaban parte del Museo de la Trinidad.

La infanta Margarita de Austria, de Velázquez Braun (act. 1889-1910). / CEDIDA
Compañías y artistas de referencia internacional como Juan Laurent, José Lacoste, Braun, Moreno y Anderson, entre otros, desempeñaron un papel clave en la difusión de la imagen del museo y de las obras. Al inicio del siglo XX se generalizó el uso de la tarjeta postal, un producto de raíz fotográfica que combinaba el poder de la imagen con la función comunicativa del texto. La incorporación de técnicas de impresión como la fototipia permitió abaratar los costes, lo que impulsó la popularización de estos soportes gráficos y favoreció que la difusión de las colecciones de El Prado alcanzasen una nueva dimensión.
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