. stamos un poco intranquilos. Con ganas de que empiece ya. Pero preocupados por el tiempo. En los días que llevamos aquí en Holanda, desde el miércoles, no ha parado de cambiar ni un solo momento. Hoy -por ayer- ha caído una tromba de agua increíble y y hace muchísimo viento. Además, las carreteras no son muy anchas y la contrarreloj es exigente, en la que no te puedes relajar ni un momento. De hecho, sólo hay una curva que no se puede tomar acoplado. En todas las demás hay que arriesgar. Pero lo importante para el Xacobeo Galicia no vendrá mañana. Hay grandes favoritos para ganar la primera etapa como Cancellara y Alejandro Valverde y nosotros nos conformaremos con que Veloso y David Herrero lleguen entre los 15 ó 20 primeros. Álvaro ya nos ha avisado que de lo que más hay que estar pendientes es de Ezequiel Mosquera. Es vital que no pierda mucho tiempo, que llegue a su terreno sin muchos segundos de desventaja. Tiene que salvar estos tres primeros días en Holanda como sea. Serán peligrosos. Por eso no intentaremos meternos en muchos jaleos, ni escapadas, ni nada.

Realmente todos creemos que tiene muchas posibilidades de estar en el podio. El año pasado fue cuarto y los tres que le ganaron no estarán en esta ocasión. Así que aunque se le cuelen uno o dos, seguiría en puestos de honor. A pesar de ello, tiene rivales muy fuertes: Alexander Vinokourov, Ivan Basso, Cadel Evans, Andy Schleck... pero hay bastantes interrogantes con todos ellos y la victoria estará muy abierta. En este sentido va a ser una Vuelta muy bonita y entretenida.

El recorrido también es favorable para Ezequiel. Hay muchos finales en alto, donde mejor se defiende y las contrarreloj no son demasiado largas. Sólo le falta que le acompañe la suerte.

Este año parece que estamos un poco reñidos con ella. Conseguimos muchas victorias, pero es verdad que nos hemos visto envueltos en muchísimas caídas. David García, por ejemplo, perdió la Vuelta a Turquía por una caída casi llegando a meta, a lo Carlos Sainz. Incluso Ezequiel se perdió el Giro por un accidente doméstico. Ya no queremos tener toda la suerte del mundo de nuestro lado, sino por lo menos no tenerla mala. Que sea la carretera la encargada de poner a cada uno en su sitio.