09 de junio de 2010
09.06.2010
TENIS

Maymó, el tercer brazo de Nadal

El fisio es la persona que más horas pasa junto al campeón y el que le pone a tono para salir a la pista. En este Roland Garros no ha tenido que recuperarse de ningún partido extenuante

09.06.2010 | 02:49
Rafael Nadal con su fisioterapeuta, Rafael Maymó. / beth willson

Está con él desde el verano de 2006 y es la sombra de Rafael Nadal. Es Rafael Maymó, el fisio del campeón, el que está las 24 horas del día pendiente de que no le falte de nada, pero sobre todo de que no le duela ninguna parte de su cuerpo. Su trabajo, que es vital para un deportista que se pasa tres cuartas partes del año fuera de su casa, lo realiza a oscuras. Lejos de los focos de la fama. En la soledad de una habitación donde los músculos del brillante tenista pasan a diario por su camilla.

Cuando sus manos no entran en contacto con el cuerpo de Nadal, parece uno más. El mejor ejemplo, en los entrenamientos del número uno del mundo. Por ejemplo, el sábado, antes de la final ante Soderling. Pista 5, repleta de aficionados ávidos de un autógrafo y de que cualquier movimiento de su ídolo quede reflejado en sus cámaras. Pendiente de los golpes de Nadal, su tío Toni. Siempre de pie al lado de su sobrino. En la banda, mira por que no le pase nada, el doctor Ángel Ruiz Cotorro, médico personal del jugador y también de la Federación Española. También Benito Pérez Barbadillo, atento a la prensa, sigue el más mínimo movimiento de la estrella mallorquina. Todo el equipo tiene su función en la pista, a la vista de la gente. No Maymó, que mientras Nadal entrena, está a medio camino entre el trabajo ya realizado y el que llegará a continuación, cuando finalice el entrenamiento.

En París, como en el resto de torneos, el de Manacor sigue a rajatabla el protocolo de recuperación: gimnasia articular por la mañana, cuando se levanta, y estiramientos. "Cuidamos mucho la dieta después de los partidos, procuramos hacer siempre hidroterapia, baños de contraste como base para la recuperación", comenta Maymó.

Este fisio, que guarda para sí y nadie más las intimidades del vestuario, las sensaciones de un campeonísimo como Nadal antes y después de los partidos, ha tenido la suerte de que el tenista no se ha visto obligado a jugar ningún partido extenuante. Los ha ganado todos en tres sets. Eso no es óbice para que el trabajo de recuperación de Maymó sea el mismo, aunque con diferente intensidad: "Rafael recupera bien y aquí, además, tenemos la suerte de que disponemos de un día de descanso entre partido y partido". Ningún trabajo extra como el que tuvo que realizar en enero de 2007 en el Abierto de Australia. Octavos de final. Nadal logra la séptima victoria de su carrera a cinco sets ante el escocés Andy Murray en un partido que se prolongó por espacio de casi cuatro horas. Necesitó un cuidado especial. Tras el duelo ante Murray le esperaba otro con Maymó: una bañera de agua fría, helada, en la habitación de su hotel.

Maymó explicó entonces qué protocolo sigue para que el de Manacor se recupere de esfuerzos tan brutales: "Justo después del partido hacemos regeneración aeróbica con la bici para la musculatura, y en el hotel un baño de contraste en la bañera, con agua helada, y luego una ducha caliente para coger ese contraste y regenerar".

Sobre tierra el cuerpo de Nadal no sufre tanto por el efecto del deslizamiento. Pero no ocurre lo mismo sobre pista dura, donde surgen problemas con las rodillas. También es conveniente vigilar la espalda y la cadera para que no se estropee más de la cuenta.

Maymó, que en muy poco tiempo se hizo indispensable en el equipo del tenista, también se ocupa, con la supervisión del médico, de la dieta. "Lo que hacemos es vigilar las comidas antes y después de los partidos. Después de terminar intentamos que coma algo de proteína y carbohidratos, para que la recuperación sea mucho mejor", explica el fisioterapeuta.

Acaba el partido de turno de Nadal. Justo en el momento en que finaliza el último punto, casi siempre a favor del mallorquín, Maymó se levanta raudo con dirección al vestuario. No va a trabajar, pero allí estará para cuando entre Nadal después del protocolo habitual después de los partidos. El campeón atenderá a la prensa y, sea la hora que sea, en dirección al hotel. Todos han finalizado su trabajo. A ambos les queda una sesión extra en la que el fisio desempeña la función de árbitro: él decide el principio y el final de este otro partido.

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