11 de noviembre de 2011
11.11.2011
La Opinión de A Coruña
FÚTBOL DEPORTIVO

Eternos, como los clásicos

Manuel Pablo, Riki, Pablo Álvarez y Valerón son los únicos deportivistas con experiencia en los duelos de máxima rivalidad gallega. En el bando celeste sólo sobrevive Oubiña

11.11.2011 | 01:00
Manuel Pablo, Riki, Pablo Álvarez y Valerón posan juntos tras el entrenamiento de ayer en Abegondo. / carlos pardellas

Mucho han cambiado las plantillas del Deportivo y del Celta desde el 15 de abril de 2007, el último precedente de derbi gallego. Al descenso del equipo vigués le sucedieron cuatro campañas en las que ambos conjuntos compitieron en diferentes categorías. Durante ese largo periodo el desfile de futbolistas en ambos planteles ha sido enorme, hasta el punto de que a día de hoy sólo cuatro deportivistas tienen experiencia en los duelos de máxima rivalidad gallega: Juan Carlos Valerón (ocho derbis), Manuel Pablo (seis), Riki (dos) y Pablo Álvarez (uno). En el bando celeste la nómina de supervivientes presenta un único futbolista: Borja Oubiña. Salvo ellos cinco, los demás protagonistas afrontarán el domingo una experiencia nueva.

Todo apunta a que Manuel Pablo, que todavía no tiene el alta médica pese a que se entrena con el grupo, no entrará en la convocatoria de José Luis Oltra. Por tanto, tendrá que esperar a la segunda vuelta para participar en su séptimo clásico. Pablo Álvarez sí está en condiciones de competir una vez superada su lesión, aunque habrá que ver si el técnico valenciano lo incluye finalmente en la lista. Los que sí se vestirán de corto con total seguridad son Valerón y Riki. Ambos saltarán desde el inicio para reeditar aquellos clásicos que ya vivieron en la máxima categoría del fútbol español. El madrileño sólo se enfrentó al Celta dos veces, en la última campaña del cuadro vigués en Primera División. Aún no le ha marcado, por lo que el delantero pondrá todo su empeño para estrenar pasado mañana su cuenta particular ante los celestes.

Valerón, en cambio, acumula una dilatada experiencia en este tipo de duelos. Nadie mejor que él para explicar lo que significa un enfrentamiento de estas características. Jugó ocho, entre ellos el histórico 0-5 en Balaídos de la campaña 2003-04. También fue Vigo el escenario la última vez que El Flaco se enfrentó al Celta. Fue en el curso 2005-06, en otra paliza sonada (0-3) en la que el grancanario firmó uno de los mejores goles de su carrera, prodigio en el regate y en la definición. Diego Tristán y Joan Capdevila fueron los otros anotadores en aquella noche inolvidable para el deportivismo en la que a Oubiña le tocó aguantar el chaparrón durante los noventa minutos.

"Son partidos especiales que se viven con mucha intensidad", explica Valerón, convencido de que el domingo el Deportivo hará todo lo posible por estar a la altura de su hinchada. Desde siempre ganar el clásico tiene un valor incalculable para la parroquia blanquiazul, así que El Flaco garantiza que tanto él como sus compañeros pondrán todo de su parte para darle una alegría a su masa social: "La gente, desde el principio, ha estado muy enganchada al equipo y por momentos estamos bien pero en otros no transmitimos buenas sensaciones y eso hace que la afición tenga dudas y se sienta un poco molesta. Nosotros tenemos que hacerlo lo mejor posible y darle la vuelta a la situación porque somos los primeros que queremos que la gente esté contenta con el equipo". Perder supondría "un palo", aunque ahora mismo es una posibilidad que no se le pasa por la cabeza. "Seguro que el equipo va a salir con una intensidad muy grande", proclama el mediapunta.

En aquel 0-3 de 2005 también participó Manuel Pablo, cuya carrera quedó marcada varios años antes, el 30 de septiembre de 2001, precisamente en otro derbi contra el Celta. Titular en la selección española, por aquel entonces era considerado uno de los mejores laterales derechos de Europa, codiciado incluso por el Madrid, que llegó a intentar su contratación. En Riazor, contra el Celta, tuvo la mala suerte de romperse la tibia y el peroné en un choque con Giovanella. Tardó un año en reaparecer, pero acabó recuperando el protagonismo dentro del equipo coruñés. Una década después de aquel lance tan desgraciado, su único objetivo es ayudar al Deportivo a regresar a la elite. A sus 35 años y con contrato hasta junio de 2013, la próxima temporada seguirá defendiendo la camiseta blanquiazul. Su sueño es que sea de nuevo en Primera División. Conseguirlo sería para él tanto o más importante que cualquiera de sus cuatro títulos: una Liga, una Copa del Rey y dos Supercopas de España.

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