Cuando un equipo realiza un campeonato muy por encima de lo que se espera de él se le suele llamar la revelación de la temporada. Pero si a la siguiente campaña vuelve a brillar con la misma fuerza, ya no es una sorpresa, sino una confirmación de que su proyecto va en serio. Ese es el caso del Vendrell. Si el año pasado el conjunto entrenado por Guillem Cabestany se ganó este apelativo tras conseguir la clasificación para la Copa del Rey, en esta liga su camino va hacia el asentamiento entre los mejores: ocupa la cuarta posición y viene de ganar por 6-3 al campeón Reus. Su pócima mágica no es secreta. Todos saben que su éxito se fundamenta en la defensa, que suele colocar en zona, algo poco frecuente y ante la que los rivales se atascan. No es el caso del Liceo. Por lo menos el año pasado destrozó sin problemas este esquema. Esta tarde (Palacio de Riazor, 20.00 horas) intentará repetirlo para seguir invicto y mantener el mano a mano con el Barcelona en lo más alto de la tabla.

"El Vendrell es un equipo que, la verdad, lo une un poco todo. Lo pudimos ver en el video. Está muy trabajado tácticamente, tiene intensidad y con las nuevas incorporaciones tiene una plantilla muy completa", analiza Jordi Bargalló. "Tiene varios tipos de defensa y gracias a eso se puede meter muy atrás, en zona, que es algo que no es muy normal en la liga española pero lo hace, y lo hace realmente bien. Esto nos dificultará un poco nuestra manera de atacar. Se prevé un partido trabado y en el que tendremos que estar, sobre todo, muy despiertos y muy listos para intentar solventar su defensa, que va a ser muy dura", añade. "El año pasado ya hacía las dos variantes, con zona e individual, y eso te complica un poco porque te hace pensar más de la cuenta. Tendremos que estar atentos a que no nos pille a la contra".

El Liceo tiene que ganar para seguir el ritmo del Barcelona. Tras seis jornadas, solo los verdiblancos pueden mantener su estela en un mano a mano en la lejanía, ya que de momento Bargalló no quiere ni oír hablar de los azulgranas. "Estamos ahí arriba los dos equipos, pero nosotros no podemos mirar al Barça, tenemos que ir partido a partido, rival a rival", dice. Ni siquiera el campeón Reus aparece en esta nómina de aspirantes, muy lejos de su forma del año pasado: "Todos los partidos son muy igualados. Nosotros mismos fuimos a Voltregá, que no había sumado muchos puntos, y nos puso las cosas muy complicadas. La liga española es la más difícil por eso. El Reus no ha tenido un buen inicio de campaña pero sigue teniendo un equipazo".

Esta igualdad hace que el Liceo tampoco consiga ganar con solvencia. No ha tenido ni un partido tranquilo. "Todos los equipos son muy buenos y hacen las cosas muy bien. Lo importante es seguir sumando y seguir construyendo este equipo", reconoce, aunque no le echa la culpa de esto a los jóvenes, que hoy serán uno más con el debut en convocatoria de Alberto Bodelón: "No hay que hacer divisiones. Si vamos bien o vamos mal es fruto de todos". Aún así, su rendimiento y el de Josep Lamas están por encima del resto. Bargalló se convirtió la semana pasada en el segundo máximo goleador de la historia del Liceo, con 220 tantos, aunque aún lejos del primero, Martinazzo, que marcó 465. "Eso quiere decir que paso la pelota muy poco", bromea. "Intentaré seguir sumando, pero lo que más me gustaría es atrapar a Martinazzo en títulos y no en goles", concluye.

El Liceo realizó ayer en el Palacio de los Deportes de Riazor su última sesión de entrenamiento antes del partido de esta tarde contra el Vendrell. El conjunto de Carlos Gil llevó a cabo una jornada doble, primero con un repaso en video del rival, sobre todo basado en su defensa, ya que los catalanes pueden variar dos técnicas: individual y zona. Después, los verdiblancos se pusieron los patines y bajaron a la pista a sudar.