Después del encontronazo que protagonizó la semana pasada con su entrenador, el papel de Zé Castro en el equipo quedó condicionado. Ante el Almería había iniciado el partido más por la ausencia de Aythami, sancionado por acumulación de tarjetas, que por la confianza que había demostrado José Luis Oltra en él. Sus recurrentes problemas musculares, los mismos que le obligaron a retirarse en el partido de Liga ante el Guadalajara y el Alcoyano en Copa y los mismos también que provocaron la airada reacción del técnico cuando el defensa pidió el cambio ante el Almería, se repitieron ayer sobre el césped del estadio José Zorrilla.

El central portugués escribió un episodio más de su peculiar trayectoria esta temporada al retirarse a los 77 minutos del encuentro ante el Valladolid aquejado de los calambres que le impiden completar aquellos partidos en los que salta al campo de inicio. El cambio se resolvió sin más y el jugador se marchó por el centro del campo, tal y como le había exigido Oltra ante el Almería.

Una sobrecarga es la explicación oficial que ofrece el club cada vez que el portugués se lastima y tiene que abandonar el partido. Los problemas no suelen tener continuidad más allá y el jugador se entrena con normalidad los días siguientes a la espera o no de entrar en las convocatorias sin que los servicios médicos del club ofrezcan un diagnóstico sobre lo que le ocurre al portugués en cada cita. No lo hicieron cuando una plaga de lesiones mermó a la plantilla y tampoco lo han hecho con el extraño caso del defensa, aunque todos intenten darle a la situación un aire de normalidad. Oltra, sin embargo, hace tiempo que admitió que lo de Zé Castro está lejos de ser habitual -"No es normal", dijo-. Ambos mantienen un equilibrio distante, y más tras su encontronazo.