Con triplete de Vicente Iborra, que había sustituido en el descanso al lesionado Nico Pareja, el Sevilla asaltó el fortín de Balaídos, donde el Celta no caía desde el 10 de septiembre, en un partido vibrante y con numerosas ocasiones para ambos equipos. El partido no defraudó. Se esperaba una intensa batalla en el centro del campo y así fue. El Celta logró descoser a su rival con una asfixiante presión. Berizzo le ganó la partida táctica a su compatriota Jorge Sampaoli, pero fue el Sevilla el que sentenció el encuentro en la segunda parte con los tres goles de Iborra.