02 de abril de 2018
02.04.2018
Juanjo Vila Jefe de Análisis del Nottingham y director del Máster de 'scouting' de la RFEF

"Un presidente me dijo: esto del 'scouting' está bien, pero ¿mete goles?"

02.04.2018 | 15:14
Juan José Vila, junto a una foto de Peter Taylor y Brian Clough, histórico tándem del Forest en los ochenta.

El afán por aprender y conocer el juego llevó a Juan José Vila (Carballo, 1962) a formarse y a empezar a coquetear hace una década con el scouting y el análisis de rivales cuando nadie lo hacía. Han pasado los años y lo que empezó como una solución desde dentro de Lotina se ha convertido en su profesión y en un camino, que ahora le tiene como ayudante de Karanka en el Nottingham Forest, pero que antes le llevó a trabajar por media Europa y a dar conferencias en muchos lugares del mundo. Padre futbolístico de Rubén y ahora dirigiendo a Pantilimon, su trayectoria ha sido reconocida nombrándolo director del Máster de Análisis y Scouting de la Federación.

-¿Cómo es trabajar en el Nottingham Forest?

-Huele a historia. Cada vez que entras al estadio, cuando vas por la calle y te reconocen... Todo. Es un grandísimo equipo, el único que tiene más copas de Europa que ligas.

-Está integrado en el equipo de trabajo de Aitor Karanka y tienen a sus órdenes a Costel Pantilimon, que en A Coruña no terminó de cuajar bajo palos. ¿Cómo ha respondido en estos meses?

-Lo conocí aquí, es un chaval excepcional. Quizás en el Dépor no tuvo esa confianza o esa adaptación necesaria y nosotros se la dimos; Karanka ha sido vital para él. Ha hecho partidos extraordinarios; nos ha dado puntos. El equipo lleva siete partidos sin perder y él es uno de los grandes responsables de esa racha. De hecho, en los tres últimos ni siquiera ha encajado (la entrevista fue realizada antes de la derrota del viernes 2-0 ante el Millwall).

-¿Está viviendo de cerca la metamorfosis del fútbol inglés?

-Sí, y no solo en la Premier League. El otro día había 30.000 espectadores en un partido de la Championship. Salvo tres equipos, ya casi no existe el fútbol inglés. Hay entrenadores españoles, portugueses... Y, pronto, vendrá con fuerza la selección. Los equipos inferiores ya lo están ganando todo. Y su ciudad deportiva (Saint George Park) es una de las cosas más impresionantes que he visto nunca.

-Cuando se introdujo en el mundo del scouting y del análisis hace una década, ¿imaginó alguna vez que podría llegar hasta donde ha llegado?

-Nunca pensé que fuese a ser un camino tan extenso. Haber conocido tres países, seis ligas (primera y segunda división de España, Rusia e Inglaterra). Fui pionero en dar conferencias. Me llamaban de todo el mundo, en mayo voy de nuevo a México. Estuve en África, Italia... No soy ni más listo ni más inteligente que nadie. En las charlas que ofrezco les digo que he estado tantas veces ahí sentado como dándolas.

-Ahora dirigirá el máster de la RFEF. ¿Es un reconocimiento?

-Es algo que está cada vez más en boga y que pensaran en mí, es un halago. Fui un pionero en el análisis, sobre todo, en directo. Cuando empecé, había dos programas, el Sportscode y el Nacsports, y, entre comillas, utilicé este último para copiar algo que ya se había puesto en práctica en los Juegos Olímpicos a través de la selección de hockey hierba y los penalti-córner; fue de los primeros deportes en hacer análisis en directo para mandar imágenes al banquillo. Hasta ahora este campo ha ido por libre y hay que fijar modelos, estructura, organización; necesita tomar forma. La RFEF se ha dado cuenta de su importancia. El máster es para 45 personas y ya está cerrado tras seleccionar vía currículum, pero si hubiésemos ofertado cien plazas, las habríamos cubierto.

-Desde sus inicios en este mundo ha pasado ya tiempo...

-Sí, ha evolucionado todo mucho porque han pasado 12 años y todos los deportes lo hacen. El fútbol siempre vive de espaldas a las nuevas tecnologías y ha tardado un poco más. Pero en la última reunión de FIFA en Sochi ya se ha votado y aprobado mandar imágenes al banquillo, tener tres analistas en la grada, el uso del pinganillo... En la LFP alguna de estas herramientas aún están prohibidas, todo lo contrario que pasa en la Premier y la Championship, que están muy adelantadas; las ligas hasta te dan ya las imágenes en Tribuna.

-¿Por qué está de moda?

-Más que eso, simplemente es necesario. Cuando yo empecé en el Dépor, había tres cuatro equipos con analista. Ahora todos los de Primera y Segunda tienen y muchos cuentan con hasta de departamento propio. Conjuntos como el City disponen de 10 o 12 personas. En el Forest somos cuatro. Hablaba el otro día con el jefe de scouting del Bayern Munich y me decía: "Nos hemos convertido en la persona que pasa más tiempo con el entrenador". Y tiene razón. Se apoyan en el analista para desarrollar y prepararlo todo. La gente se cree que solo nos fijamos en los partidos o los rivales, pero también lo hacemos en equipos, en entrenamientos de cada jugador, sin entrar ya en estadísticas, big data...

-¿Son los futbolistas y el entorno algo más receptivos?

-El jugador, al igual que el fútbol, se ha ido adaptando. El análisis y el scouting buscan mejorar al futbolista y la toma de decisiones del entrenador; son herramientas. Un presidente me dijo: esto está bien, ¿pero mete goles?". Y yo le dije: "no, pero ayuda a hacerlos". Como también dan beneficios el preparador físico, el psicólogo... Es todo importante, son granos de arena. El éxito del trabajo bien hecho. Ahora todos demandan información, te piden su propio partido. La cultura del jugador ha cambiado mucho en diez años.

-¿Quién le ha sorprendido?

-Filipe, por ejemplo. Viendo lo que pedía y cómo trabajaba, entiendes por qué ha triunfado. Y en el Valencia, Jordi Alba. Otro puesto que solicita mucha información son los porteros. Recuerdo también a Diego Alves. Si la gente viera cómo se fijaba en todo lo que le dábamos, entendería por qué paraba más penaltis que nadie. Se lo estudiaba todo. No quería 10 o 20 penas máximas, quería 60, si era posible, para analizarlas. Teníamos un método y él las memorizaba.

-Todo empezó en el Dépor...

-Lotina fue un poco el primero, creía mucho en esto. Le estoy agradecido a él y al club. Luego me fueron a buscar Emery, Karpin o Karanka. Aunque, en realidad, el primero con el que trabajé a nivel externo fue Fernando Vázquez, cuando estaba en el Celta, para una UEFA. Fui un pionero y lo digo con modestia; no inventé nada, ni mucho menos. Me llevaron ahí mi pasión por entender este juego y mi vocación docente. Fui profesor de táctica y siempre quise saber más del fútbol y del jugador integrado en el juego. Empecé y le he dado continuidad 10 o 12 años.

-Antes de dar el salto, fue técnico en Tercera e incluso entrenador de porteros y uno de sus discípulos fue el deportivista Rubén.

-Cierto. Lo considero mi hijo futbolístico. De los ocho a los trece años lo entrené tres días de manera particular por semana. Fue de locos, pero dio sus frutos. Estoy orgulloso. De hecho, uno de los días más felices de mi vida fue cuando debutó en el Nou Camp y me invitó a estar allí. Trabajábamos él, yo y su padre, que fue un ayudante excepcional, ahí mano a mano con ejercicios adaptados. Los martes y jueves, de seis a ocho de la tarde, y los sábados, por la mañana. Fue un sacrificio tremendo, que no está al alcance de cualquier niño. Lo soportó cinco años y tuvo su premio. Poco duró en el Orillamar cuando lo llevé. Son cosas que pasan una vez en la vida, no lo haría ni con mi hijo. Fueron entrenamientos severos. Es un portero hecho a mano, como un zapato inglés.

-¿Qué le ha pasado este año?

-Es un grandísimo guardameta. El debate bajo palos son cosas del fútbol y de la confianza. Empezó bien. Luego le truncó la lesión y volvió con una gran carga de responsabilidad por lo que se habla, que no sé si beneficia. Luego hubo la llegada de uno y otro fichaje. Personalmente, creo que el Dépor sigue teniendo buenos porteros.

-¿Hacia dónde considera que irá el futuro?

-Ya hemos hablado de que ya tenemos señal en directo en la Tribuna para mandar al banquillo. De hecho, la pizarra está muriendo y se corrige sobre el propio dispositivo. Pero hay mucho más.

-¿Puede adelantar algo?

-Sí, he estado trabajando en la realidad virtual y el entrenamiento cognitivo. La idea es meter al jugador de nuevo en la jugada que ha vivido el día anterior a través de la realidad virtual para ver qué referencias tenía, qué decisión debería haber tomado. Es el programa que he inventado, pero no es nada extraño. Y el modelo cognitivo va a permitir, según el modelo de juego de cada equipo, plantear posibles soluciones en determinadas situaciones. Cómo tomas las decisiones y si son las adecuadas para tu equipo.

-Como cuando empezó hace una década, se inspirará de nuevo en otros deportes, ¿no?

-Claro. Es algo que ya está presente en muchas disciplinas. El esquiador ya lo hace. Y en la Fórmula Uno, la gente se cree que el piloto conoce el circuito a la perfección tras dar solo tres vueltas y no es así. Ha dado mil antes en el simulador. Tampoco es que esté inventando nada nuevo, porque, de hecho, ya lo hace también la selección alemana de fútbol. Hemos diseñado un programa y unos dispositivos que están siendo reclamados por muchos equipos de todo el mundo.

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