El español Rafa Nadal calificó su undécimo título en Roland Garros como algo "casi único". "Es algo casi único. No me gusta decirlo a mí, pero ha pasado, y estoy agradecido a la vida por ello. Ganar once veces aquí es mucho", se congratuló el número 1 del mundo en conferencia de prensa. Nadal afirmó que su victoria ante Thiem "supone ganar un título más en el torneo más importante del año (para él)". "Pase lo que pase, el año va a ser muy bueno. Te asegura el Masters prácticamente. Todo se reduce a la ilusión que hace ganar Roland Garros", añadió el mallorquín.

Nadal recordó el momento de tensión que le supusieron los calambres en su mano izquierda en el tercer set: "En aquel momento de tensión claro que piensas (en abandonar), pero no te voy a engañar, no me hubiera ido de la pista. Tenía dos sets de margen para que se me pasara". Nadal, de 32 años, reconoció que con los años "uno entiende los momentos en que uno puede apretar y otros en que descansar física y mentalmente".

La victoria de Nadal frente a Thiem le dio al tenis español su 23º título en su historia en los torneos individuales (masculino y femenino) del Grand Slam parisino. Casi la mitad de esos éxitos fueron obra del tenista mallorquín, que se coronó por undécima ocasión en París, desde que en 2005 lograse su primera Copa de los Mosqueteros, cuando tenía apenas 19 años, en una final ante el argentino Mariano Puerta. Después fue campeón también en 2006, 2007, 2008, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014 y 2017. En 2009 fue sorprendido en los octavos por el sueco Robin Soderling, en 2015 cayó en cuartos contra el serbio Novak Djokovic y en 2016 abandonó por lesión antes de su partido de la tercera ronda.

La historia de títulos españoles en París comenzó, antes de la era Open (desde 1968), de la mano del pionero Manolo Santana, que fue campeón en París en dos ocasiones, en 1961 y 1964, en ambas superando en la final al italiano Nicola Pietrangeli. El primer campeón español de Roland Garros en la era Open fue Andrés Gimeno, que derrotó al local Patrick Proisy en la final de 1972.

Hubo que esperar hasta 1989, diecisiete años, para que el himno español volviese a sonar triunfal en la pista Philippe Chatrier, cuando Arantxa Sánchez Vicario, entonces una joven de 17 años casi desconocida, derrotó en la final a la intocable alemana Steffi Graf. Fue el primer título para España en el torneo femenino y el primero de los tres que ganó Arantxa Sánchez Vicario en París. Los otros dos fueron en 1994 contra la francesa Mary Pierce y en 1998 frente a la serbia nacionalizada estadounidense Mónica Seles. La jugadora catalana ganó otro Grand Slam en su carrera, el Abierto de Estados Unidos de 1994, pero la cita parisina fue la que mayor gloria le dio. Llegó a jugar otras tres finales allí, que perdió en 1991 contra Seles y en 1995 y 1996 frente a Graf.

En el cuadro masculino, el despertar de la edad de oro para la Armada española lo empezó Sergi Bruguera, campeón en dos ediciones consecutivas (1993 y 1994). No pudo, sin embargo, ganar la final de 1997, donde le sorprendió un brasileño de 20 años que no había empezado ni como cabeza de serie, Gustavo Kuerten. Después llegaron los títulos de Carlos Moyá (1998), Albert Costa (2002) y Juan Carlos Ferrero (2003), antes de la eclosión del fenómeno Nadal desde 2005.

En el torneo femenino, después de la década en la que Arantxa Sánchez Vicario jugó seis finales en París ha habido dos jugadoras que llegaron al último partido, Conchita Martínez en el 2000 con derrota ante Mary Pierce, y Garbiñe Muguruza en 2016, que logró el cuarto título español femenino en esta competición, superando en el duelo final a la estadounidense Serena Williams.

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