09 de julio de 2018
09.07.2018

Bob Martínez, el guía de Bélgica

El entrenador español es el líder de los 'diablos rojos', que mañana se medirán a Francia en la primera semifinal - "Si estamos aquí es por Roberto", asegura Chadli

09.07.2018 | 00:47
Roberto Martínez, durante el entrenamiento de ayer con la selección de Bélgica.

Apenas conocido en su país, el español Roberto Martínez ha logrado llevar a la mejor generación de jugadores de Bélgica de las últimas décadas a pelear por el trono mundial y disputar las semifinales de Rusia-2018 ante Francia (mañana 20.00), en San Petersburgo.

Su elección para tomar las riendas de Bélgica tras la Eurocopa-2016 sorprendió a muchos. Primero por su juventud (tiene ahora 44 años) y escasa experiencia, sobre todo a nivel de selecciones, y también porque era prácticamente un desconocido en España, de la que se marchó con apenas 21 años para hacerse un nombre en la exigente Inglaterra, primero como jugador y, sobre todo, como entrenador.

Su buen hacer al frente de los diablos rojos le ha colocado incluso entre los aspirantes al banquillo de la selección española, aunque Martínez firmó justo antes del Mundial la renovación de su contrato hasta 2020.

Pocos en España hubiesen apostado hace apenas un mes por este nativo de Balaguer, una pequeña población de poco más de 16.000 habitantes en la Cataluña rural, a 30 kilómetros de Lleida, como aspirante al puesto de seleccionador de la roja. Entre otras cosas porque, salvo los más futboleros, apenas se conocía de él.

Formado en las categorías inferiores del Zaragoza, Martínez probó suerte en el Wigan, entonces en la tercera inglesa, junto a dos compañeros del filial zaragocista, Jesús Seba e Isidro Díaz, a los que bautizaron como the three amigos.

Pese a su juventud, ya tenía una idea en la cabeza: lograr bajar la pelota al pasto en el tradicional juego inglés. Una propuesta de juego de la que no se olvidó cuando se convirtió en entrenador, con solo 34 años, del Swansea City, uno de los varios equipos en los que estuvo como futbolista.

En 2013, 18 años después de haber llegado al Wigan, logró dar a este modesto club del norte de Inglaterra el único título de su historia, la prestigiosa FA Cup, ganando en la final al ya multimillonario Manchester City.

Ese éxito le permitió fichar a final de aquella temporada por el Everton, donde no acabó de lograr los éxitos esperados, y en mayo de 2016 fue cesado del cargo.

Pero ese paso por los toffees le permitió dar un salto en el fútbol inglés y, sobre todo, entrenar a jugadores belgas como Marouane Fellaini, Romelu Lukaku y Kevin Mirallas (éste se quedó finalmente fuera de la lista de Rusia 2018), que descubrieron los métodos del técnico, un adepto del guardiolismo por su deseo de controlar los partidos desde la posesión, sus planteamientos ofensivos, presión alta al rival y mentalidad ganadora.

Unas cualidades que sin duda pesaron cuando Bélgica puso fin a la etapa de Marc Wilmots tras una Eurocopa 2016 en la que la generación dorada del fútbol belga (con Eden Hazard, De Bruyne, Thibaut Courtois, Lukaku, Dries Mertens, etc.) había vuelto a decepcionar.

En las eliminatorias europeas, Bélgica se clasificó fácilmente con 28 puntos de 30 posibles y, sobre todo, ofreció un fútbol muy atractivo que por fin parece exprimir al máximo las cualidades técnicas de los jugadores y que se plasmó con los 43 goles anotados en los diez partidos.

La etapa de Bob Martínez al frente de Bélgica solo tiene dos peros por ahora: prometió hablar rápidamente uno de los tres idiomas oficiales del país (francés, flamenco o alemán), pero aún se expresa en las conferencias de prensa en inglés, y dejó fuera de la lista mundialista al díscolo Radja Nainggolan, el preferido de la afición belga.

Pero si Martínez lleva a los diablos rojos a su primera final mundialista, a buen seguro que sus aficionados le acabarán perdonando esos pequeños defectos.

Es más, el trabajo del técnico español es reconocido por los propios futbolistas de la selección belga, como es el caso de Nacer Chadli, que ayer dijo en conferencia de prensa que si ahora están ante unas semifinales de un Mundial es por Roberto Martínez, el técnico español que dirige a los diablos rojos.

"Roberto Martínez empezó con un club pequeño (Wigan), lo hizo muy bien, se fue al Everton y con su experiencia, su estilo y su forma de pensar estamos hoy aquí, es por él", dijo el jugador.

La FIFA sitúa a Bélgica (3) por encima de Francia (7) en el ranking FIFA, clasificación que para Chadli "no vale para nada".

Sobre la rivalidad con los franceses comentó: "Es siempre un partido especial cuando juegas contra Francia u Holanda. Es como un derbi", reconoció.

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