Rafael Nadal se deshizo ayer del georgiano Nikoloz Basilashvili en cuatro sets y se medirá con el austriaco Dominic Thiem en cuartos de final del Abierto de Estados Unidos, que se disputa en Flushing Meadows, en Nueva York.

Nadal, primera raqueta del mundo y vigente campeón del torneo, dominó al georgiano en las dos primeras mangas pero se complicó en la tercera para terminar ganando en tres horas y 19 minutos por 6-3, 6-3, 6-7 (6-8), 6-4.

El español se enfrentará ahora a Thiem (9), que derrotó sin contemplaciones al sudafricano Kevin Anderson (5) por 7-5, 6-2, 7-6 (7-2) anteriormente en la jornada.

Basilashvili llegaba al choque más importante de su vida en un Grand Slam tras vencer al argentino Guido Pella en cuatro sets.

Como 37º de la ATP, el georgiano escaló en el ranking tras ganar al albiceleste Leonardo Mayer en la final de Hamburgo este mismo año, pero su único enfrentamiento previo ante el español no era demasiado halagüeño: en 2017, Nadal lo aplastó en tercera ronda de Roland Garros por 6-0, 6-1, 6-0.

Sin rastro de las molestias en la rodilla derecha que le habían acompañado en la tercera ronda ante el ruso Karen Khachanov, el tenista mallorquín jugó un encuentro sobrio y paciente, dominando desde el fondo de la pista, solvente con su saque y aprovechando cada duda de su rival durante el partido para hacérsela pagar.

Así, con la determinación que le caracteriza, fue sintiéndose más cómodo sobre la pista con el paso de los minutos, pese al dominio inicial del georgiano con su saque, hasta quebrarle el servicio en el octavo juego (5-3) y terminar adjudicándose la manga inmediatamente después en media hora. Sin necesidad de grandes alardes pero con solo tres errores no forzados por ocho de Basilashvili, Nadal ya se veía por delante en el marcador .

Aún con la inercia del set anterior, el español selló el break en el primer servicio del georgiano (1-0) y volvió a hacerlo en el último (6-3) para dejar de nuevo la sensación de no haber necesitado dar el 100% para situarse en una situación inmejorable de cara al triunfo. De nuevo, sin florituras. Otra vez con solo cinco fallos por los 15 de Basilashvili, que solo logró acertar el 42% de sus primeros servicios.

Y cuando Nadal toma una ventaja tan amplia, normalmente no la suelta. Así fue, aunque bajó su nivel y su concentración en el tercer set y tuvo que jugar un cuarto tras ceder en el tie break.

Quebró el saque al georgiano en el primero pero perdió el suyo, teniendo que recurrir a golpes imposibles para volver a adelantarse en el séptimo, cerrando el choque más tarde de lo que le hubiera gustado a él y a su rodilla derecha.