06 de marzo de 2019
06.03.2019
La Opinión de A Coruña
baloncesto / leb oro

Con M de Monaghan,
con M de magia

Las lesiones le frenaron, pero el talento no se olvida, es innato - El estadounidense explotó en Palencia, lo que le sirvió para ser escogido mejor base de la jornada

06.03.2019 | 01:29
Zach Monaghan, en la línea de tiros libres.

"De Monaghan... solo queda el nombre en la camiseta", dijo Gustavo Aranzana en rueda de prensa después de la derrota en Bilbao. No era una crítica del entrenador del Leyma Coruña a la estrella de su equipo. Más bien una queja. Rabia por ver reducido a uno de esos jugadores especiales a una mala versión y todo por culpa de las lesiones. Bien por las palabras del técnico, bien porque ya tocaba, dos semanas después el base naranja explotó en Palencia. El talento no se olvida porque es algo innato que siempre va dentro. El estadounidense firmó su mejor actuación de la temporada pese a la derrota en la prórroga de los coruñeses, lo que le ha servido para ser escogido como el mejor de su puesto en la jornada de la LEB Oro. El domingo su público le espera en el Palacio de los Deportes de Riazor para el derbi contra el COB Ourense (12.00 horas). Está deseando volver a disfrutar de su magia única, esa que levanta del asiento. Si en la recta final del campeonato el equipo no consigue el objetivo de meterse en el play off de ascenso a la ACB, que está lejos, a cinco victorias -y quedan diez partidos-, solo por volver a ver a Zach Monaghan en su mejor nivel habrá merecido la pena quedarse hasta el final.

Antes del partido del pasado viernes, los números de Monaghan estaban siendo preocupantes, con ni siquiera un 30% de acierto en los tiros de campo. También sus gestos, pues cada vez que tenía que hacer un apoyo saltaban las alarmas. Incluso su físico. No solo por sus problemas con las lesiones: una primera que le tuvo dos meses en el dique seco y un inoportuno esguince que se produjo a su regresos a las pistas, lo que volvió a frenarle en seco. El estadounidense, de fisionomía delgada y músculo largo, regresó de la lesión aparentemente más flaco todavía. Sin velocidad. Sin fuerza. Muchas cosas que fueron minando paulatinamente su confianza. Tocó fondo en el partido contra el Prat de principios de mes de febrero, hace dos jornadas. El Leyma ganó pero él se quedó en cero puntos con 0 de 2 en tiros de dos y 0 de 1 en triples. Dos balones perdidos. Un tapón recibido. Solo cuatro minutos en pista.

Todo era negativo. Pero ahora hay motivos para la esperanza. Zach Monaghan, el bueno Zach Monaghan, ha vuelto. O por lo menos volvió a asomar la cabeza en Palencia. En un partido muy complicado ante uno de los equipos llamados a luchar por el ascenso, el base se quitó un peso de encima. Marcó 22 puntos, 13 de ellos de forma seguida entre el final del primer cuarto y el inicio del segundo. Una serie que arrancó con un triple, al que le siguió otro, dos canastas y un nuevo triple. Para sacarse el sombrero. Sus estadísticas finales fueron de 5 de 7 en tiros de dos y 4 de 10 en triples. Sumó dos rebotes, seis asistencias y dos robos de balón. Y ya con 35 minutos sobre el parqué. 21 de valoración. La mejor noticia -junto con los 14 minutos de juego de Larry Abia, que anotó sus primeros puntos después de pasar más de medio año lesionado- de una derrota. El derbi contra el Ourense volverá a examinarle. Si Zach brilla, el Leyma gusta y el Palacio, disfruta.

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