09 de febrero de 2020
09.02.2020
Hockey sobre patines | Ok Plata
Liceo B45Dominicos

Las siete vidas de Dominicos

Revive gracias a su victoria en el derbi contra el Liceo, decidido con un penalti marcado por Pablo Fernández a falta de cinco minutos

09.02.2020 | 00:16
Los jugadores del Dominicos se abrazan para celebrar un gol, con Pablo Parga, del Liceo, cabizbajo.

El Dominicos revive gracias a su victoria de ayer contra el filial del Deportivo Liceo en el derbi coruñés de la OK Plata. Nunca hay que darle por muerto. Con ese carácter tan propio de los de la Ciudad Vieja de no rendirse nunca, los blanquinegros sacaron adelante un partido igualado, con muchas alternativas en el marcador y que se decidió en la recta final sobre todo gracias a la bola parada y a la veteranía de Martín Payero y al acierto de Pablo Fernández, que convirtió un penalti que decantó la balanza. Los blanquinegros, que llegaban en el peor momento de la temporada tras haber caído a puestos de descenso y tras haber cambiado al entrenador, se rehacen en el momento oportuno con un encuentro con sabor a clásico que tuvo intensidad, polémica y mucho hockey.

Ya fue el Dominicos el primero que mordió por medio de Pablo Fernández. Era el minuto ocho y todos sabían que quedaban por pasar muchas cosas. Más cuando había tanta pólvora sobre la cancha del Agra. Mediada la primera parte Javier Añón igualó el duelo con un penalti y el capitán Dani López puso por delante al Liceo poco después. Antes del descanso, Carlos de Ron marcaría para los ayer visitantes. Una locura. Pero bendita locura.

Fue en la segunda parte cuando Martín Payero empezó a imponer su veteranía. El exjugador precisamente del Liceo tiene 42 años, duplica en edad a alguno de sus compañeros y contendientes, pero cuando pilla la bola no hay quien pueda seguir su ritmo. Y a bola parada tiene mucho que decir. Tanto él como el que también fuera su compañero en el Cerceda Pablo Fernández. El argentino, nacionalizado angoleño, marcó el 2-3 con un penalti y Fernández amplió después la distancia.

Pero el Liceo también tenía mucho que decir. Tampoco tiró la toalla. Y a bola parada, con una falta directa, Javier Añón recortó la renta y cuando quedaban siete minutos para el final, Gus Lema volvió a situar el empate en el marcador. Parecía un partido nuevo, pero de duración reducida. Ambos tuvieron ocasiones. Dani Menéndez e Iñaki Ojanguren se tuvieron que lucir. Pero fue Peli el que decidió con un penalti.

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