24 de septiembre de 2020
24.09.2020
La Opinión de A Coruña

Una casa partida por la mitad

Alberto Seoane se queja de que el Club del Mar reduce el espacio para los jugadores y Marián Ferrerio defiende que son medidas excepcionales y que nadie se quede fuera,

24.09.2020 | 01:30
La sala de tenis de mesa del Club del Mar, dividida por un muro desde esta semana.

Todas las competiciones internacionales y nacionales están paralizadas hasta el próximo mes de enero, pero Alberto Seoane ya se encuentra en plena temporada de preparación para lo que espera sea un gran año 2021. Esta semana, el coruñés está en Murcia con el resto de la selección española. Una concentración para hacer convivencia después de tanto tiempo sin verse, pero también para entrenar con dureza. En abril del año que viene, Seoane tendrá el Preolímpico, donde debe ganarse un puesto para Tokio y los que serían sus segundos Juegos Paralímpicos tras los de Río de Janeiro 2016.


El Club del Mar es una institución histórica de la ciudad, reconocida por sus secciones deportivas de las que han salido algunos de los nombres más ilustres del deporte coruñés. Incluso dos olímpicos. Y ambos de una misma disciplina, el tenis de mesa. Fueron Indalecio Iglesias, que participó en los Juegos Paralímpicos de Barcelona 1992, y Alberto Seoane, que logró un doble diploma en Río 2016 y que todavía está en la carrera para estar en Tokio 2021, los que pasearon el nombre del equipo de San Amaro por el mundo entero. "Pero ahora nos quitan la mitad de nuestra sala para dársela a clases como zumba", se queja el jugador, que hasta la semana pasada utilizó las instalaciones para prepararse. Pero desde el club, a través de su presidenta Marián Ferreiro, responden que la medida no va en contra de ninguna sección y que responde a una reorganización de los espacios motivada por el coronavirus. "Nadie se queda fuera y esto es provisional", defiende.

"Es una locura organizar los horarios y no hemos dejado de buscar alternativas", continúa Ferreiro, "y estamos utilizando las salas para darles múltiples usos". Para la presidente de la institución de San Amaro se trata de una cuestión de espacio. "Necesitábamos más para las actividades porque ahora los grupos son más pequeños y a los de tenis de mesa les sobraba. Pero nadie se queda fuera. Ni hay riesgo de que cierre la escuela ni nada", dice y pide calma: "Hacemos lo que podemos para mantener lo máximo posible. Hay que darse cuenta de que las circunstancias son las que son. Después todo volverá a la normalidad".

Seoane, en cambio, pide a la presidenta que no se olvide de los orígenes del club y su esencia. "Da la sensación de que a este directiva no le importan las secciones deportivas, pero es ya va de largo", expone. "Después del confinamiento pedí una reunión con Marián Ferreiro porque no conseguía que me dejaran entrenar y por ser deportista de elite ya podía, y no conseguí que me recibiera", añade. Por último, pide más sensibilidad y visibilidad con la discapacidad y respeto a la memoria de su maestro Alfonso Carbajales. "La sala lleva su nombre por lo que supuso para el club todo su trabajo en la sección de tenis de mesa".

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