05 de octubre de 2020
05.10.2020
La Opinión de A Coruña
baloncesto

El San Pablo Burgos manda en Europa

Venció en Atenas al AEK local por 85-74 e hizo historia en su debut continental

05.10.2020 | 01:09
Los jugadores del Burgos celebran el triunfo al final del partido.

El Hereda San Pablo Burgos se proclamó eayer brillante campeón de la FIBA Basketball Champions League tras realizar una tercera exhibición en la Final a 8 de Atenas al batir en la final al AEK griego por 85-74. El equipo burgalés debutaba en la temporada 2019-2020 en competición europea, pero la pandemia frenó su andadura hasta este mes de octubre cuando le volvió a citar en Atenas para medirse a otros siete rivales. Meses antes ya había demostrado su capacidad competitiva en la Fase Final de la Liga Endesa alcanzando las semifinales dejando fuera al Madrid y en un mítico escenario como el OAKA derribó otra puerta más presentándose en sociedad al baloncesto continental.

El conjunto que entrena Joan Peñarroya, con cinco años de vida, cerró la fase final con una nueva exhibición y ante otro rival con mucha más experiencia e historia en el Viejo Continente y repleto de jugadores acostumbrados a partidos europeos del máximo nivel como Rice, Langford, Lojeski, Maciulis o Slaughter. Pero tras deshacerse con contundencia del Hapoel israelí y del Dijon francés, no le tembló el pulso para evitar la fiesta en casa del conjunto ateniense en una final en la que empezó nervioso y errático, pero en la que se desató después de los primeros diez minutos para quitarle de forma inesperada todo atisbo de emoción. En la gran actuación colectiva burgalesa sobresalió Thaddus McFadden, autor de 18 puntos, 6 rebotes y 5 asistencias.

De todos modos, el AEK salió muy fuerte y asustó de inicio con un preocupante 14-24. Sin embargo, Burgos reaccionó de la mejor forma posible y encontró el acierto en el triple que no había tenido en los diez primeros minutos. De la mano del veterano Cook, el equipo burgalés le endosó un brutal parcial de 35-12 para llegar al descanso con una buena renta (49-36).

La esperada reacción del AEK no llegó gracias a la intensidad que mantuvieron en la pista los de Joan Peñarroya, que encontraron siempre un triple para responder a cualquier amago de acercarse en el marcador de su rival. El conjunto ateniense llegó a estar 18 abajo y cuando intentó volver a meterse en el encuentro, el conjunto español le endosó tres triples para frenarle. Y encima tuvo la sangre fría para cerrar el triunfo en el último cuarto.

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