20 de octubre de 2020
20.10.2020
La Opinión de A Coruña

Koeman da un toque a la delantera

El técnico del Barça expresa su fastidio por el bagaje goleador de Messi y Griezmann - Admite ante el debut con el Ferencvaros que el Barça no figura entre los favoritos

20.10.2020 | 00:43
Koeman, cabizbajo en Getafe.

Dos meses y seis días después vuelve el Barça a la Champions. Empieza una nueva era en el equipo azulgrana -todavía no en el club, aunque está fraguándose- y no solo porque se trate de otra temporada y de la siguiente edición del torneo. El 2-8 del último partido, inolvidable, ante el Bayern es una herida que costará restañar. Solo se conseguirá con el tiempo y con victorias. "Por lo que ha pasado últimamente -elegante alusión a la catástrofe de Lisboa- no somos los máximos favoritos, pero podemos llegar lejos", analiza Ronald Koeman.

El debut con el Ferencvaros marca el inicio de esta nueva era en un Barça más convulso que nunca, con un equipo renovándose, un cuerpo técnico que impone cambios, una directiva en la puerta de salida -vía moción de censura o vía elecciones-, un vestuario refractario a ceder el 30% de su sueldo por la crisis del Covid-19 -no acudirá nadie a la reunión negociadora de mañana- y un presidente enfrentado a la mayor gloria y capitán del equipo. Cargando, además, con una derrota en Getafe. Todo muy plácido y muy tranquilo...

No se trata de disimular los males que aquejan al Barça. El principal, y único por ahora, portavoz del club se distingue por no tener pelos en la lengua. Koeman (57 años) está en una fase de su vida libre de deudas y solo procura elegir bien las palabras en las lógicas limitaciones que tiene su vocabulario español tratándose de un holandés.

Por ejemplo: en la rueda de prensa expresó cierto descontento con el bagaje goleador del equipo, por más que destacó los 8 tantos marcados en 4 partidos, un promedio de los mejores de la Liga. Y contestó, al ser preguntado por Lionel Messi, que solo ha anotado un gol, y de penalti, en esos cuatro partidos: "En este momento, su rendimiento podría ser mejor". Siempre había marcado tres como mínimo.

Si el comentario tenía un finísimo tinte de crítica, estaba matizado con el añadido inmediato: "Viéndole día a día, está feliz, concentrado, entrenando bien, quiere jugar. No tengo ninguna queja de él y no tengo duda sobre su rendimiento en los próximos partidos".

Para atenuar aún más la alusión a Messi, Koeman habló de los otros delanteros. Reprochó la nula producción de Antoine Griezmann -"podríamos dar más rendimiento arriba y Antoine es uno de ellos, sabe perfectamente su situación"-, censuró a Ousmane Dembélé que hubiera perdido tantos balones ante el Getafe y se mostró comprensivo con Pedri y Ansu Fati, el mayor goleador del equipo (3), que lleva dos partidos seco: "A su edad son normales los altibajos".

Koeman conoce el Barça como la palma de su mano y no encenderá un incendio. Tampoco lo ocultará cuando el culé se está intoxicando con el humo. Las frases bonitas están de más en el turbio ambiente del Camp Nou. Las frases bonitas grandilocuentes corren el riesgo de sonar grotescas.

"Siempre hay presión, son cosas del club", dijo con la frialdad de quien las ha vivido de todos los colores en el fútbol. Le faltó una sonrisa desdramatizadora. Justo en la semana del debut en la Champions, del clásico contra el Madrid y la posterior visita a la Juventus, el equipo vuelve de Getafe manchado con una derrota. "No hay tiempo de estar tristes" recordó ante el inminente estreno en la Champions. En su caso es un reestreno. Llevaba diez años sin aparecer en el torneo como entrenador. Desde que dirigió al AZ Alkmaar en el 2009.

Rechazó cualquier referencia a las atractivas citas de los próximos días. "No descansará nadie cara al sábado. El sábado no es importante aún; lo importante es empezar con buen pie en la Champions", aseguró a un periodista húngaro, convencido de que reservaría a algún crack esta noche.

No está el Barça para concesiones a un Ferencvaros que lleva 25 años sin acceder a la fase de grupos de la Champions (desde la edición 95-96, cuando coincidió con el Ajax, el Madrid y el Grasshopper). El bicampeón húngaro no ha conocido la derrota en los 11 partidos que ha jugado desde el 14 de agosto. Lo dirige Serhiy Rebrov. Los más viejos del lugar lo recordarán como la pareja de Andriy Shevchenko en el Dinamo de Kiev que arrasó al Barça con 3-0 y 0-4 en el Camp Nou en 1997.

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