El Valencia, que logró tres de sus cuatro goles de penalti en lanzamientos de Carlos Soler, no dio opción al Madrid en un encuentro de control visitante en la primera media hora, pero que el equipo local remontó a base de penas máximas y de mucha intensidad, sobre todo en el segundo tiempo.

El partido medía a un Valencia en horas bajas frente a un Madrid en un buen momento, por lo que era difícil presagiar un triunfo local, pero imposible pronosticar la forma en la que se iba a producir.

Fue un encuentro trepidante, marcado por acciones concretas en las áreas y en el que Soler llegó a lanzar hasta cuatro penas máximas, la primera de ellas fallada, aunque la acción se repitió, y en el que la tecnología del VAR se debió utilizar a fondo en jugadas determinantes para el desarrollo del choque.

Al principio, el Madrid controló el juego y, aunque no generó excesivo peligro, siempre se mantuvo cerca de la meta de Jaume Doménech ante un rival que apenas era capaz de salir al contragolpe.

Un potente remate de Benzema en el ecuador del primer periodo adelantó al equipo que manejaba el encuentro y aunque tras el gol el Valencia salió un poco más de su parcela, el conjunto de Javi Gracia no era capaz de nivelar el juego que imponían los de Zidane.

Sin embargo, una mano de Lucas Vázquez en el área del Madrid fue castigada con penalti. Lanzó Carlos Soler. Courtois rechazó. Soler envió el rechace al poste y el rechace del palo fue enviado a gol por Musah.

El VAR revisó la acción y Gil Manzano decidió que se repitiera el lanzamiento. Esta vez, Soler acertó por el mismo palo por el que Courtois había detenido el primer lanzamiento.

La primera jugada revisada del choque dio paso a la segunda. Varane envió el balón sobre su propia puerta y Courtois lo despejó después de que la pelota hubiera sobrepasado la línea de meta. Nuevo recurso al VAR y segundo tanto para el Valencia.

Así se llegó al descanso en un choque en el que el equipo visitante había dominado en el primer tiempo en el juego, pero en el que el Valencia lo hizo en el marcador.

La segunda mitad empezó frenética con una salida providencial de Jaume Doménech primero y un balón al palo de Kang In Lee a continuación.

Poco después, un nuevo penalti. Esta vez de Marcelo sobre Maxi Gómez, que el VAR no revisó. Soler le cambió el palo a Thibaut Courtois y, aunque el guardameta belta se tiró hacia el lado correcto, no pudo llegar al balón.

A partir de ese momento, el equipo de Zidane incrementó su dominio territorial, pero poco después se produjo un nuevo penalti y también favorable al Valencia, esta vez por unas claras manos de Sergio Ramos que el VAR también revisó.

Carlos Soler repitió el lanzamiento del 3-1 y batió a Courtois que también se tiró bien, aunque no llegó al balón.

Con 4-1 en el tanteador, el control del juego fue absolutamente para el Madrid, pero el Valencia se mostró más consistente que en la primera parte y apenas cedió opciones a su rival, al que le faltaba puntería.

Se jugaba más como quería el Valencia, a pesar de que el partido se desarrollaba muy cerca de la portería defendida por Jaume Doménech y el partido llegó a su conclusión con una victoria contundente del equipo local con la que alivia su crisis y frena la dinámica ascendente del conjunto madrileño en el campeonato.

Esta abultada derrota del Real Madrid en Mestalla pasará a la historia de LaLiga porque después de 91 años de competición es la primera vez que le pitan tres penaltis en contra al conjunto blanco. Además, Soler se convierte en el tercer jugador en marcar tres penas máximas de una tacada. Di Stéfano lo logró en 1958 frente al Celta, y en 1996 Peternac del Valladolid lo repitió ante el Oviedo.