Reincidiendo en el mismo error, con la tercera derrota de local ante un rival de otras batallas como el Levante, tras lo vivido ante Cádiz y Alavés, el Madrid renunció a la competición doméstica remontado, sin capacidad de respuesta y condicionado por una temprana expulsión de Militao.

Un partido marcado por una jugada, cuando apenas arrancaba la tarde en el Di Stéfano. Un castigo a la reincidencia de una defensa inédita que tardó poco en perder la espalda. A los siete minutos el duelo quedaba condicionado por la expulsión de Militao. Derribó de forma clara a Sergio León cuando en la mente del delantero ya solo estaba superar a Courtois. El color de la cartulina dependía de la interpretación. Al momento, el colegiado mostró amarilla. Varane había perdido la carrera pero estaba cerca, ladeado, y el último control de León se marchó hacia su izquierda. Desde el VAR le invitaron a revisar la jugada. Interpretó que Militao era el último e impedía una acción manifiesta de gol. La amarilla se transformó en roja.

En un nuevo escenario, de inicio se impuso la calidad del Madrid que no perdonó la primera de la que dispuso. Cómodo siempre que le dejan correr, aprovechó la posición adelantada del Levante para asestarle un directo. Contragolpe veloz y letal. El pase de exterior de Kroos a la carrera de Marco Asensio que definió con calidad en el mano a mano. La jugada nacía de un salto entre Mendy y Melero dentro del área que provocó la petición de penalti.

El Levante apretó hasta que consiguió el empate. Morales apareció a la espalda de un despistado Odriozola para enganchar de primeras a la escuadra un centro desde el costado derecho y devolver la igualada.

Priorizó la fase ofensiva el Levante, convencido de tener armas para acabar llevándose el partido y lo hizo cuando Courtois ya no pudo más. Aún en el primer acto evitó con las piernas el gol de Melero y en la segunda parte detuvo un penalti para mantener a su equipo en el partido. Zidane, desde casa, vio el preocupante estado de forma de Hazard y apostó por la velocidad sin control de Vinicius.

El Madrid había desaparecido del partido. Le pesaban las piernas y le faltaban ideas. Apenas un remate cruzado de Benzema en semifallo en toda la segunda parte. Un pobre bagaje de un equipo que pretendía pelear la Liga y al que Roger sentenció ayer.