El Barcelona volvió a la carga por el título liguero después de asaltar el Ramón Sánchez Pijzuán gracias a los goles de Ousmane Dembélé,en un duelo de la jornada 25 que permite a los blaugrana colocarse segundos de forma provisional y meter presión al Atlético antes de visitar al Villarreal esta tarde en La Cerámica.

El equipo azulgrana mata dos pájaros de un tiro. De un lado, abandona su condición guadianesca ante un rival directo y del otro, manda un aviso al Sevilla para el partido de vuelta de Copa, que se celebra el miércoles en el Camp Nou. Además, el Barça mete codos para hacerse un sitio en la pelea por el título. Dos triunfos que consolidan la idea de Ronald Koeman con un protagonista indudable: Ousmane Dembélé.

El galo completó uno de sus partidos más brillantes desde que llegó a Can Barça, no era una empresa difícil dado su reguero de lesiones, pero fue vital para poner contra las cuerdas a su rival. En una recuperación del Barça en el centro del campo, Messi acabó poniendo en las botas de Dembélé la posibilidad de definir en un mano a mano ante Bono. El francés no falló. El Barça siguió siendo merecedor del triunfo y generó más oportunidades haasta que sentenció Messi.