Para ganar un gran torneo siempre hay que superar un momento difícil. Italia deseará que el de anoche fuera ese momento de apuro. El conjunto de Roberto Mancini logró el pase a cuartos con una sufrida victoria en la prórroga sobre Austria (2-1), que plantó mucha más cara de los esperado. No solo tuvo a Italia contra las cuerdas, sino que, tras encajar dos goles en la prórroga, aún tuvo arrestos para luchar por los penaltis hasta el final. Loz azzurri se jugarán el pase a semifinales el viernes en Múnich contra el ganador del Bélgica-Portugal de esta noche.

La Italia de los récords pasó por Wembley dando una imagen muy alejada del brillo exhibido en la primera fase. Elevó su marca de partidos invicta a 31, superó el récord de minutos imbatido de Dino Zoff (1.143), sigue sin perder con Austria en partido oficial... Pero se llevó un sofocón en la primera prueba de fuego en esta Eurocopa. La superó, eso sí. Austria se plantó en el majestuoso estadio londinense con las ideas claras. Mucho orden, minimizar los riesgos y que el paso de los minutos generara dudas en su rival. Italia empezó fuerte, buscando con transiciones rápidas a su tridente (Berardi, Immobile, Insigne), pero ninguno de ellos iba a tener la noche y poco a poco las cosas se iban a ir complicando.

Los disparos de Spinazzola, Insigne y Barella en los primeros 20 minutos parecían el anticipo del aluvión, pero el asedio nunca llegó. Como a la mayoría de selecciones, incluida España, ese primer gol que no llega acabó lastrando mentalmente al conjunto transalpino. El control que empezó ejerciendo Verratti (por él apostó Mancini en detrimento de Locatelli) se acabó convirtiendo ante la inmovilidad del marcador en falta de ideas y soluciones. Un trallazo de Immobile que lamió la escuadra (m. 32) fue el peor momento de Austria en el tiempo reglamentario.

Porque el conjunto de Franco Foda (de padre italiano) volvió de los vestuarios convencido de sus posibilidades, con fe en el pase a cuartos. Y lo vieron muy cerca tras un balón descolgado por Alaba en el área que Arnautovic cabeceó a gol, pero el VAR hizo justicia y detectó el fuera de juego del delantero.

Italia estaba noqueda, paralizada, agobiada por Austria. Mancini removió la delantera y obtuvo frutos, aunque tuvo que pasar por el sofoco de la prórroga. Chiesa, que había entrado por Immobile, le ganó la espalda a la defensa en el segundo palo y con un gran control desbordó a Schlager y se dejó el balón perfecto para una volea que fusiló a Bachmann y las esperanzas austriacas (m.95), destrozadas definitivamente al rematar Pessina (otro que salió del banquillo) un balón que quedó muerto en el área (m.105). Donnarumma hizo luego un paradón cuyo valor real no se conoció hasta que Kalajdzicmarcó el 2-1 en un córner (m. 114) e hizo tragar saliva a toda Italia hasta el pitido final.