Más allá del récord del mundo que batió la sudafricana Tatjana Schoenmaker (2.18.95) —el único individual batido en Tokio—, la imagen de la final de 200 braza la protagonizaron sus rivales, que la rodearon para felicitarle por su éxito, casi para darle ánimos, porque la nueva campeona lloraba sin consuelo, de alegría y emoción, pero sin freno. El calor y el confort lo encontró en aquellas a las que acababa de ganar, las americanas Lily King —que además le cedía la corona— y Annie Lazor, segunda y tercera, y su compatriota Kaylene Corbett, quinta. Por esto son especiales los Juegos Olímpicos. Por más que las gradas estén vacías y los nadadores tengan que saludar a sus familiares a través de una pequeña pantalla. Por eso y por gestos como el del chino Shun Wang, que después de ganar el título en los 200 estilos, se reverenció ante el húngaro Laszlo Cseh, que con 35 años y tras cinco citas olímpicas —con seis medallas, el eterno segundo por detrás de Michael Phelps y después de Ryan Lochte—, se despidió para siempre de la natación.

Como Federica Pellegrini, Katinka Hosszu, Chad le Clos, Ranomi Kromowidjojo, Yuliya Efimova, incluso Mireia Belmonte, no están siendo unos buenos Juegos para los veteranos. Un año más ha sido una losa demasiado pesada. No solo hay que aguantar físicamente, que a ciertas edades cuesta más, sino mentalmente, después de muchos años dedicados a la alta competición y en unas condiciones que en los últimos meses, por las razones evidentes, han sido todavía más duras. Es triste ver cómo muchos de ellos sufrían para entrar en las finales e incluso se quedaban fuera. La única que consiguió alcanzar al podio fue la australiana Cate Campbell, que ya con 29 fue bronce en unos 100 libres ganados por su compañera Emma McKeon y en los que también se quedó sin premio otra de las clásicas, la sueca Sarah Sjostrom, a pesar de la recuperación exprés de la rotura de codo que sufrió en febrero. Se avecina cambio de guardia.

Nicolás García, octavo

Nicolás García fue medio sorpresa en las eliminatorias de 200 espalda y sorpresón en las semifinales, pero en la final no pudo seguir aumentando el nivel de asombro al ser octavo. Con 19 años y en su primera experiencia ya no olímpica, sino internacional, con estar entre los ocho elegidos ya había cumplido con creces las expectativas. En la calle dos, llevaba a un lado al subcampeón del mundo de 2015, el polaco Radoslav Kawecki, y al otro al que defendía el oro —que no pudo retener ante el ruso Evgeny Rylov—, el estadounidense Ryan Murphy. El más joven de todos los participantes y después de hacer marca personal en semifinales con 1.56.35, la final fue un escenario demasiado grande, pero un aprendizaje magnífico para dentro de tres años en París. España cerró su participación en las eliminatorias de la tarde con Lidón Muñoz en 50 libres (vigésimo tercera) y el relevo de 4x100 estilos (África Zamorano, Jessica Vall, Mireia Belmonte y Lidón Muñoz), decimosexto. En las dos jornadas de finales y semifinales que quedan —una disputada esta madrugada— no habrá más representación nacional. El balance es de tres finales: Mireia Belmonte en 400 estilos, Hugo González en 100 espalda y Nicolás García en 200 espalda.