No fueron siete oros. Se quedó en cinco. Pero el estadounidense Caeleb Dressel es el rey indiscutible de la piscina en los Juegos de Tokio en categoría masculina, emergiendo en la femenina la australiana Emma McKeon que, a poco a poco, casi sin hacer ruido, se marchó de la capital nipona con cuatro oros, tres bronces y convertida en la más laureada de la historia de la natación aussie, que no es poco en un país de una enorme y exitosa tradición. Así se puso fin a la natación. Nueve días de feroz lucha contra el crono, y de llevar al cuerpo sobre el agua hacia nuevos límites insospechados.

Emma McKeon saluda tras ganar una prueba. | // EUROPA PRESS María Varelan

Dressel fue el mejor, pero cualquier tipo de comparación con otras figuras es desacertada. La sombra de Michael Phelps es alargada y no es justo para Dressel hacerle llevar esa carga. Ganó tres pruebas individuales. Una por poquísimo, porque en el 100 libres le separaron seis centésimas del australiano Kyle Chalmers —más que la centésima entre Phelps y Cavic en el 100 mariposa en Pekín—. Otra por un poco más, con el húngaro Kristof Milak empujándole hasta el récord del mundo —y ya dos décimas entre ambos—. Y la última y la más corta, los 50 libres de la jornada de clausura, con el margen más amplio, casi medio segundo sobre Florent Manaudou. Dressel sumó otros dos oros en los relevos de 4x100 libres y 4x100 estilos. Cuando Phelps firmó el Pekín la hazaña de los ocho, cinco fueron en pruebas individuales —100 y 200 mariposa, 200 y 400 estilos y 200 libres—. Tenía 23 años (Dressel cumple 25 en dos semanas), ya eran sus terceros Juegos (por los segundos de Dressel) y alcazaba las 16 medallas —que llegaron a ser 28— (por 6 de Dressel).

A Estados Unidos le costó dominar el medallero. Y curiosamente no le salvó el heredero, que con sus títulos ya se contaba. En Tokio surgió de forma inesperada el talento de Robert Finke en el fondo. El trono estaba abierto al estar fuera Sun Yang, la figura más polémica de la natación de los últimos años y que todavía está pagando una sanción por romper con un martillo una muestra que le habían recogido los agentes antidopaje que se habían presentado por sorpresa. Pero entre los principales nombres a sucederle no estaba el estadounidense y sí otros como el del Gregorio Paltrineiri —aunque una mononucleosis trastocó su preparación—, el del alemán Florian Wellbrock y el del ucraniano Mykhailo Romanchuk. A los tres se impuso el americano, que de forma inesperada ya había ganado los 800 y repitió ayer en el 1.500 gracias a su final explosivo.

Pero tuvo descalabros tremendos, como quedarse fuera del podio de 4x200 libres por primera vez en su historia, perder los títulos de espalda y fallar en la estrategia del relevo mixto de 4x100 estilos, que pese a llevar a Dressel entre los contendientes, no pudo hacer nada para llegar al podio. En categoría masculina, además de Dressel y Finke, solo consiguió otro título individual masculino, el de 400 estilos de Chase Kalisz. Entre el resto de países destacó el ruso Evgeny Rylov, que se hizo con 100 y 200 espalda. Aunque también merecen mención los británicos: Tom Dean, dos oros (200 libres y 4x200 libres); Duncan Scott, un oro (4x200) y tres platas (200 libres, 200 estilos y 4x100 estilos); Adam Peaty, dos oros (100 braza y 4x100 estilos mixto) y una plata (4x100 estilos) y James Guy, dos oros (4x200 y 4x100 estilos mixto) y una plata (4x100 estilos).

Australia recupera terreno. Más en las chicas, que dieron el sorpasso con las americanas. Una auténtica exhibición, tanto que pese a las dos salvajadas de Ariarne Titmus con sus victorias sobre Katie Ledecky, ni siquiera fue la mejor de su selección. Emma McKeon dominó la velocidad con el doblete en 50 y 100 libres y fue tercera en 100 mariposa. Sumó el oro en los relevos de 4x100 libres y 4x100 estilos y los bronces en los de 4x200 libres —un error de estrategia en el orden de las participantes privó a Australia de un oro cantado— y 4x100 estilos mixto. Y prácticamente de incógnito, en el más absoluto anonimato por más que le cueste pasar desapercibida con el uno ochenta que levanta desde el suelo. Es incluso difícil encontrar una foto suya celebrando una de sus victorias. Pero, en plena madurez —tiene 27 años— es la reina del campeonato, un honor dividido porque cinco nadadoras, tres de ellas australianas, lograron el doblete: McKeon (50 y 100 libres), Ariarne Timus (200 y 400 libres), la estadounidense Katie Kedecy (800 y 1.500 libres), Kaylee McKeown (100 y 200 espalda) y la japonesa Yui Ohashi (200 y 400 estilos).