El Sevilla inicia su séptima participación en la fase de grupos de la Liga de Campeones con ganas de hacerlo con buen pie en el camino hacia los octavos, aunque su primer obstáculo es el Salzburgo, un rival que llega al Sánchez Pizjuán con un pleno de siete victorias en la liga austríaca.

El equipo que entrena Julen Lopetegui también arrancó bien en LaLiga, con dos triunfos y un empate, pero afronta la cita menos rodado tras el parón por los compromisos de las selecciones nacionales y el conflicto suscitado entre los clubes y la Conmebol.

Esto motivó que la formación hispalense no jugase este fin de semana al quedar aplazado el partido de la cuarta jornada en el Sánchez Pizjuán ante el Barcelona, lo que propició que el club organizara el pasado jueves un amistoso ante el Alavés en el mismo escenario para evitar estar tanto tiempo sin competir.

Los sevillistas disputaron su último partido oficial el pasado 28 de agosto, en Elche (1-1), y desde entonces hasta once jugadores se fueron con sus respectivas selecciones.

Todos se entrenan ya a las órdenes del técnico guipuzcoano, los últimos los argentinos, que lo hicieron el sábado por primera vez tras su marcha, y en principio los once están en condiciones físicas. No obstante, el centrocampista Gudelj será baja segura, al igual que el extremo diestro neerlandés nacionalizado marroquí Oussama Idrissi, quienes no fueron inscritos por el club para esta fase de la competición. Con estas salvedades, Lopetegui puede contar con toda la plantilla después de que el extremo argentino Lucas Ocampos trabaje ya desde hace días con el grupo.