La totalidad de la plantilla del Castellón retomó ayer los entrenamientos después de diez días aislados los futbolistas por un brote de COVID-19 que obligó a suspender el trabajo en grupo, así como dos partidos de Primera RFEF.

Una semana y media después de que se declarara el brote de COVID que afectó, como mínimo a ocho futbolistas y a dos miembros del cuerpo técnico, el Castellón ha vuelto al trabajo en las instalaciones deportivas de Marina d´Or en Oropesa del Mar.

Las autoridades sanitarias recomendaron el aislamiento de los afectados que arrojaron resultados positivos en las pruebas médicas y ya el pasado domingo, una vez dieron negativo en los test efectuados, finalizaba este confinamiento del equipo.