Hamid Ben Daoud (Er-Rachidia, Marruecos, 1996), recordman español de maratón tras la marca lograda en Valencia el pasado 5 de diciembre, no aprendió a caminar. Él, directamente, se puso en pie para correr. No ha parado de hacerlo durante todos estos años. Corrió en 2010 para colarse en los bajos de un camión a través del que consiguió acceder a España.

Aceleró el paso tiempo después para conseguir la nacionalidad que un tribunal quiso negarle tras un falso cálculo de su edad. Y ahora corre por delante del resto, “siempre hasta el límite”, según asegura en conversación con Prensa Ibérica, a la que atiende con un cronómetro que sigue parado en las dos horas seis minutos y 35 segundos.

Esta combinación de cifras permitió a Hamid Ben Daoud igualar la marca lograda por Ayad Lamdassem, otro español de origen marroquí, en la Maratón de Valencia “la ciudad de los runners”, como recuerda el atleta- del año pasado. No puede decirse que Hamid no avisara, puesto que en la presentación de la prueba se podía ver perfectamente escrito en sus zapatillas Nike: ‘R.E’. El atleta con residencia en Zamudio (Bizkaia) bromeó con que era una dedicatoria a su pareja, pero esas iniciales significaban lo que al final fueron: un récord de España, compartido, aunque pudo ser exclusivo, tal y como algunos gritaron cuando cruzó la línea de meta. Sin embargo, el tiempo oficial de los jueces dejó constancia de la igualada.

“Cuando llegué a la meta, pensé que había rebajado la marca. Al final se dio una situación inédita en el atletismo español, con dos deportistas igualados en el mismo tiempo en el maratón”, una prueba icónica que elevó a la gloria a Martín Fiz o Abel Antón, en los que se refleja una nueva hornada que, sin embargo, ha superado las marcas de los que abrieron camino. Aunque su referente es Chema Martínez, “un luchador, que nunca se rinde. Su personalidad me encanta. Y también su imagen. En la Maratón de Valencia del año pasado me rapé como él. Menos peso, más aerodinámica”, bromea.

Hamid Ben Daoud se relamía con el récord desde hace semanas. Sin embargo, su intento pudo quedarse en esa fase. “Estaba en Marruecos cuando se produjo el cierre aéreo. Logramos escapar en el último momento gracias a otro compañero y atleta, Abdelaziz Merzougui. Así que actuamos lo más rápido que tuvimos para tomar un vuelo desde Agadir a Sevilla”, cuenta quien ahora se maneja fluidamente entre fronteras.

No siempre fue así. Lo sabía bien el Hamid de 14 años, quien recuerda ahora en boca del recordman español lo sucedido en 2010. “Yo soy de Er-Rachidia, una zona desértica marroquí, donde la esperanza de salir adelante es pequeña”, desempolva el atleta, que, sin avisar a sus padres, ejes de su personalidad, cogió sus bártulos para seguir el ejemplo que veía en las noticias, donde aparecían miles de jóvenes “intentando buscarse un futuro mejor”.

Muchos no llegan a contarlo o tienen que retroceder en las primeras intentonas. Pero “el hombre del desierto que se jugó la vida para ganarse la vida», como se autodefine, se agarró con todas sus fuerzas a las ruedas de un camión en Nador que iba a montarse en el ferry hacia Algeciras. “Entonces dices, joder, lo he logrado. Sin embargo, esto solo era un triunfo. Tocaba seguir hacia delante”, rememora.

Su siguiente objetivo fue juntar dinero para costearse un billete que le llevara a Euskadi, donde aún reside a día de hoy. “Sabía que mi destino era un centro de menores. No tenía a ningún conocido. Había escuchado que en Bilbao había instituciones en las que se formaba a los chavales. Así que no me lo pensé”. Acabó en el centro de Zabaloetxe, en Loiu, a 12 kilómetros de Bilbao.

A pesar de su fe y de agradecer a Dios su récord en el maratón español, no cree “en el destino, solo en el trabajo”. Bajo esa premisa, el atleta se puso manos a la obra nada más aterrizar en Euskadi.

Primera carrera

Empezó en Primero de ESO y terminó esta etapa para posteriormente estudiar un ciclo de Formación Profesional de Climatización. Ya por entonces practicaba deporte, aunque no el que le va a permitir marcar una época en el deporte español.

“Empecé jugando a fútbol en el Centro Formativo Otxarkoaga, hasta que mi entrenador me insistió para que empezara a correr. Yo me negaba…”, explica. “Así me planté en mi primera incursión en el atletismo. Pero espera… Nada más dar la salida, me fui como un loco corriendo en una carrera popular en Iurrita (Gipuzkoa). Los competidores más veteranos me decían: ‘este va a pinchar a los 200 metros’. Pues acabé ganando en todas las categorías”. El sabor del triunfo acabó por ordenar a Ben Daoud como atleta, pero aún quedaba saber cuál era la disciplina que mejor le convenía.

“¡La primera prueba que hice en pista fueron los 100 metros! No sabía ni la rutina para colocar los tacos. Fue un espectáculo. Terminé en 11 segundos”. Después vino el cross, pruebas en pista cubierta, desafíos en aire libre; los 3.000, los 5.000, los 10.000… “Hasta que en 2017 me dije, bueno, hay que intentar algo más, y corrí mi primera maratón en Valencia, donde logré hacer dos horas, 12 minutos y 35 segundos”, comenta.

Ahora hay otro Ben Daoud que espera completar con éxito un recorrido vital, similar, su hermano mayor. “El año pasado, en noviembre, hizo el trayecto desde Marruecos a Lanzarote en una patera en la que murieron ocho personas. Gracias a Dios no le tocó a él”, relata.

Pregunta. Después de esta trágica situación con tu hermano y de todo lo vivido, le dirías hoy a un niño de 14 años que hiciera lo mismo que tú.

Respuesta. (Mantiene un silencio) Sí, todo el mundo tiene derecho a una opción, a buscar su futuro y a mejorar su vida y la de su familia.