Kiosco

La Opinión de A Coruña

ciclismo - Giro de Italia

Juanpe y el sueño rosa de una realidad

El corredor sevillano del Trek cumple su primera semana como líder del Giro

Juanpe López, en el podio con la ‘maglia rosa’ del Giro. | // REUTERS

Hace mucho, mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana, Claudio Chiappucci se acostó con el jersey amarillo. Casi podría decirse que no era nadie. Corría el año 1990 y el Diablo subsistía en los puestos de honor del Tour gracias a una fuga inicial camino de Futuroscope. Lo dejaron escapar, como sucedió el martes pasado con Juanpe López (Lebrija, Sevilla, 31 de julio de 1997) en la ruta del Giro hacia el volcán Etna.

Juanpe no durmió vestido de rosa en Sicilia. Chiappucci, tras lograr el jersey amarillo en la cima de Villard de Lans, se lo puso como pijama y a punto estuvo de ganar aquella ronda francesa, la última de las tres que consiguió Greg Lemond y antes de que el corredor lombardo se convirtiera en uno de los mejores adversarios que siempre tuvo Miguel Induráin. “Veía mi culo, que era la señal para un ataque”, le gusta recordar a Chiappucci, ahora con 59 años.

Los 12 segundos que el domingo consiguió Juanpe de renta para mantenerse al frente del Giro suponen algo más que respirar cinco veces sentado y sin hacer esfuerzo. Son la constancia, la creencia del sí se puede, la moral en las piernas y el hecho de que si le van bien las cosas podría mantenerse hasta el domingo como líder de la carrera, en una segunda semana que increíblemente no es muy exigente.

En el ciclismo así se forjan las figuras. Porque a partir de ahora Juanpe tendrá a su servicio al Trek, uno de los equipos más potentes del Giro y que ya no tiene otra cosa que hacer, con su líder Giulio Ciccone perdido en la general, y quien ya ha prometido fidelidad hacia su compañero sevillano.

Aventurar que Juanpe puede ganar el Giro supone un riesgo infinito porque seguramente si el domingo en el Blockhaus los grandes aspirantes al triunfo (Richard Carapaz y Mikel Landa, entre ellos), en vez de marcarse hubiesen atacado de verdad, las pérdidas del corredor lebrijano seguramente habrían sido mayores. Pero aguantó de líder, motivo por el que vale la pena creer en él, como Juanpe lo hará en sí mismo.

Juanpe ha dejado el anonimato para ser otra perla entre las jóvenes figuras españolas que ahora están emergiendo lideradas por Juan Ayuso y Carlos Rodríguez. Es la constancia de un corredor forjado a sí mismo, el que no superó una prueba en la escuela de Alberto Contador, para volver a presentarse más tarde hasta aprobar el examen y ganarse un puesto en la fundación apadrinada por el campeón madrileño que le dio la primera oportunidad antes de que el Trek lo fichara.

“Era gordito y bajito, pero cuando se subió a la bicicleta de carretera iba encantado. Salió con mi grupo y en una cuesta nos dejó y vi que mi hijo tenía algo especial”, recordó en la cadena Ser Juanpe López, el padre, cicloturista de devoción y miembro del Club Ciclista Lebrija, la localidad sevillana que ha adornado de rosa fachadas y fuentes en honor al que ya se ha convertido en el vecino más famoso y querido de la población.

Es el mismo chico que trabajaba de peón albañil y repartía pizzas mientras iba al instituto y mucho antes de tomarse en serio el oficio de ciclista, porque Juanpe, antes que corredor, soñaba en destacar como portero para ganarse la confianza de algún ojeador que lo recomendase para el Betis de su corazón.

Peñas béticas, el mismo club sevillano y, por supuesto, Joaquín ya lo han felicitado por pasear el nombre de la entidad por los territorios del Giro. Solo deja la provincia de Sevilla para acercarse a Sierra Nevada y concentrarse en altura o pasar algunas semanas en Andorra para entrenar junto a miembros del pelotón profesional, casi el del Tour, que reside en el país pirenaico.

“No me esperaba el rosa en mi primer Giro, pero soy ciclista y tengo ambición”, afirma.

Compartir el artículo

stats