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La Opinión de A Coruña

hockey sobre patines - OK Liga masculina

Los cachorros de Juan Copa

El técnico coruñés dirigirá a la plantilla más joven de la historia del Liceo con una media de edad, cuando el 1 de agosto eche a andar la pretemporada, de 23,7 años

Juan Copa, técnico del Liceo VICTOR ECHAVE

El nuevo Liceo, el de la temporada 2022-23, ya es el mejor de la historia verdiblanca en algo incluso antes de empezar. Porque cuando el 1 de agosto los patines vuelvan a rodar por la pista del Palacio de los Deportes de Riazor, Juan Copa tendrá a sus órdenes a la plantilla más joven desde que el conjunto coruñés ascendió a la máxima categoría del hockey sobre patines español. En ese momento, la edad media de los diez jugadores con los que el técnico iniciará el curso —salvo que en los últimos días del mercado llegue el último fichaje, si se espera en diciembre— será de 23,7 años. Según avance el año y vayan llegando las fechas en las que añaden una vela en su tarta, la media subirá hasta los 24,2, lo que sigue siendo la más baja. La reconstrucción del campeón de liga empieza por los cimientos, lo que significa conseguir jugadores jóvenes, con proyección, que aseguren el futuro. A todos se les ha firmado por dos campañas.

Ninguno de los diez que estarán a las órdenes del técnico coruñés llega a los 30 años. Álex Rodríguez, con 28 —aunque cumple 29 en septiembre—, pasa a ser el veterano. El benjamín, el canterano Fran Torres, con 17 —alcanza la mayoría de edad también en septiembre, precisamente el mismo día que Rodríguez—. Contrasta, por ejemplo, con su rival por antonomasia, un Barcelona que, con la retirada de Egurrola (42) también rejuvenece, pero cuya media es más de 7 años superior a la verdiblanca, con 30,6 y cinco jugadores, la mitad de la plantilla, por encima de los 30: Sergi Panadero (40), Sergi Fernández (37) y Carles Grau, Matías Pascual y João Rodrigues (32). Ninguno por debajo de los 25 —que son los que tiene Sergi Llorca, el más joven—.

La temporada pasada, la 2021-22 que tantos éxitos reportó al Liceo con los títulos de la Supercopa de España y la Liga, solo uno de los catorce equipos de la OK Liga tenía una edad media más baja, el Manlleu, de tan solo 22,2, aunque no pudo mantener la categoría y no estará el próximo curso en la elite. La del liceo, con 28,8, era entonces una de las más altas en un ranking que lideró el Barcelona (31,6) por delante del Palafrugell (30,4) y del Noia (29,4).

Si se acude al transcurrir del medio siglo de vida de la institución de Matogrande, ha sido la estrategia cuando le ha tocado volver a empezar, que no han sido pocas veces. Porque otro de los secretos del éxito verdiblanco es que siempre ha sabido fichar. Con más o con menos recursos, encuentra las piezas que necesita. Cuando tuvo el poderío económico, buscaba jugadores que además de por su calidad técnica, pudiesen encajar en el grupo que ya había. Y cuando se cerró el grifo, exprimió el ingenio para ver el potencial de las futuras estrellas antes que nadie y ser el primero en tenerlas. Después ya se irían al Barcelona. Pero primero pasaban por el Liceo.

La primera gran reconstrucción fue la de la temporada 1993-94. Se acabó el patrocinio de Caixa Galicia, se retira Daniel Martinazzo, Andrés Caramés deja el banquillo y hay una estampida de jugadores. Se quedan Willy Duarte, Ramón Canalda y Roberto Roldán —aunque solo un año más— y Carlos Gil los rodea de jóvenes como Facundo Salinas y Raúl Monserrat. La edad media pasa de los casi 27 años a los 24,5. Junto a Boqui Pueyo se crea una base que va creciendo y ganando títulos.

Pero el tiempo pasa y los veteranos van dejando paso a nuevos talentos como Carlos López, Martín Payero, Josep Lamas, Jordi Bargalló, Pablo Álvarez... cíclicamente, es ley de vida, se iban renovando. Más tarde entraron Toni Pérez, Xavi Malián y Eduard Lamas, sangre fresca, y ya en esta última hornada David Torres y César Carballeira.

Aquellos niños de no hace tanto serán la próxima temporada el segundo y el tercero más veteranos de la plantilla. Con siete caras nuevas y una situación económica que no permite salir a buscar a las grandes presas del mercado, que pueden rondar los 27 ó 28 años, incluso más de 30 —hoy en día las carreras se alargan mucho más que en épocas anteriores, solo hay que mirar a Jaume Llaverola, que con 47 sigue bajo los palos del Girona—, el Liceo ha tenido que ser muy selectivo e ingenioso en el mercado buscando no las estrellas contrastadas, sino las del futuro que vivirán un cursillo acelerado hacia la graduación. La edad media de las siete incorporaciones es de 22,2 años. Juan Copa no da puntada sin hilo. Una inversión de presente pensando ya en el mañana.

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