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La Opinión de A Coruña

Fútbol popular: cuando los aficionados son los propietarios de sus clubes

Una veintena de equipos representan un movimiento que hace partícipes a los seguidores de todas las decisiones - Unionistas y SD Logroñés, los ejemplos en Primera RFEF

Pancarta a favor de Unionistas de Salamanca, equipo de fútbol popular, la pasada temporada en Riazor. | // ARCAY / ROLLER AGENCIA

El sentimiento de un aficionado con su club supera todo tipo de barreras. En ocasiones, la distancia que se abre entre los dueños de las empresas deportivas y los seguidores es tal que algunos deciden dar un brusco giro de timón. Esto sucedió en 2007, cuando un grupo de socios del Atlético de Madrid decidió fundar su propia entidad, el Atlético Club de Socios. Con una premisa muy clara: “Nuestro club, nuestras reglas”. Era su respuesta a la gestión de la familia Gil. “Queríamos un equipo democrático que respetara los colores y el sentimiento”, explicaban.

Juan Carlos Escotet. | // IÑAKI OSORIO

Lo que podía resultar un ejercicio romántico se convirtió en la primera piedra del fútbol popular español. Bajo esta denominación se agrupan una veintena de equipos que se caracterizan por un principio fundamental: “El voto de cada socio vale lo mismo. Un socio, un voto”.

El paradigma de Unionistas

Es la máxima que se recoge en los estatutos y en el espíritu de equipos como Unionistas de Salamanca, fundado en 2013 por hinchas de la desaparecida UD Salamanca. Es, junto a la SD Logroñés, que vio la luz en 2009 tras la liquidación del CD Logroñés, el equipo que más alto ha llegado: la actual Primera RFEF, antes Segunda B, la antesala al fútbol profesional que esperan alcanzar algún día para poner a prueba su modelo en el nivel más alto de exigencia.

Unionistas es el paradigma y el gran ejemplo, tanto por su implantación social como por su progresión deportiva o acciones sociales. La más reciente y de impacto, el cambio de césped de su campo, a lo que se negó el Ayuntamiento de Salamanca, y que es una exigencia para competir. Esta negativa supuso un grave riesgo. Pero la necesidad demostró el vigor de su afición, que aportó en cuestión de días más de 400.000 euros para la remodelación. “Con ese dinero hemos podido contratar a una empresa para que sustituya el césped artificial. El respaldo de los socios ha sido increíble”, cuenta Nacho Sánchez, directivo del club y coordinador del Área Social.

“Hasta ahora existía un límite, porque la Ley del Deporte de 1992 no permitía a ningún equipo de Primera y Segunda participar en el fútbol profesional sin convertirse en Sociedad Anónima Deportiva. Pero esta obligación desaparecería con la reforma —anteproyecto ya publicado en el BOE— generando un panorama más amable para los equipos del fútbol popular”, explica Emilio Abejón, secretario general de la Federación de Accionistas y Socios del Fútbol Español (Fasfe).

Estos equipos son conscientes de que alcanzar divisiones grandes les reporta una mayor repercusión, pero su misión fundamental es “crear una comunidad alrededor del equipo, que sea un lugar de encuentro para la sociedad y una alternativa de ocio”. Así lo define Pirri Palacios, socio fundador de la Unión Popular Palencia. Hay diferentes corrientes dentro de los equipos del fútbol popular, según su motivación. Por un lado, las entidades que fundaron los aficionados como respuesta a la desaparición de sus equipos.

Es el caso comentado de la SD Logroñés (2009), Unionistas de Salamanca (2013), el CAP de Murcia (2010), la UD Ourense (2014) o el CF Reus Roig-I-Negre (2019). Caso aparte es el del Xerez Deportivo, nacido en 2013 como sucesor del Xerez CD, que nunca ha llegado a desaparecer, pese a tener una deuda de más de 8 millones de euros con Hacienda. Por otro lado, los equipos históricos que dieron un giro hacia el fútbol popular o los que incluso revivieron gracias a este movimiento. En esta categoría figuran el Ceares (1946); el CP Almería (1983); el UD La Coca Aspense (2016); el CFP Orihuela (2016); el Rosal FC ( 1929) o el CD Cuenca-Mestallistes (1925).

Contra la despoblación

Lo más habitual en países como Inglaterra —el movimiento es internacional— son modelos como el del Atlético Club de Socios (2007), nacido por oposición a los actuales propietarios del Atlético de Madrid. El proceso fue similar en el Avilés Stadium (2015). Después están los equipos que surgen como iniciativas independientes: el FC Tarraco (2013), el Independiente de Vallecas (2019) o el Unión Tutera (2021).

Y, finalmente, conjuntos que nacieron con una base democrática, pero que se adscribieron posteriormente: el Ortuellako Jendea (1999), el Huracán de Castellón (2012) o el CD Villaescusa de Haro (2021). Este último se funda en un pueblo de 500 habitantes y combate la despoblación. Porque cada proyecto responde a una problemática diferente, aunque como nexo común está generar comunidad y participación.

El Dépor pasó a ser de Abanca en marzo de 2021

El Deportivo dejó de ser de todos sus socios en marzo de 2021 cuando tras una nueva ampliación de capital Abanca se convirtió oficialmente en el máximo accionista del Deportivo al concentrar más del 75% de las acciones de la entidad tras haber inscrito el club su última ampliación de capital en el Registro Mercantil. Con este movimiento, el capital social del Real Club Deportivo SAD pasa de 10.292.425,50 a 45.657.489,20 euros, con lo que el desembolso, ya sea por la capitalización de deuda del banco o por la aportación del resto de inversores, es de 35.365.063,70. Este alto porcentaje de concentración de acciones en la entidad crediticia, que ya ha nombrado su propio consejo de administración, se debe a la escasa participación del resto de inversores. Cuando la anterior directiva abrió la puerta a la entrada de Abanca en la entidad blanquiazul, vía reducción de la deuda a través de títulos por valor de 35 millones (cinco de un préstamo participativo para reforzar la plantilla en enero de 2020 y otros 30 en capitalización), lanzó una ampliación de capital paralela doblando esa cantidad en la que ofreció a todos los accionistas la posibilidad de mantener su porcentaje en el mapa de dueños del club.

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