El Real Madrid aprobó la reválida generacional en un campo duro, San Mamés, en el que Ancelotti tomó decisiones de entrenador y los jóvenes dieron un paso adelante. De Bilbao salen muy reforzado Camavinga, que dio un puñetazo en la mesa y demostró que puede sujetar al equipo también desde la posición de pivote, Ceballos y Asensio.

Piernas y personalidad

Ancelotti claudicó finalmente ante el empuje de sus jóvenes y los novilleros del Madrid tomaron la alternativa en San Mamés con picadores. Incluyó Carletto un mediocampo con Valverde, Camavinga y Ceballos, además de escoltar a Benzema y Vinicius con Asensio. La muchachada que tanto demandaba el madridismo por el mal momento físico de los Modric, Rodrygo y Kroos. Un prueba de personalidad ante el ímpetu de los leones que los cachorros de Carletto manejaron con determinación desde el principio. Amaneció la batalla con protagonismo de los Williams, que encendieron la grada. Pero fue Benzema, en un heterodoxo remate llovido del cielo y de espaldas a puerta, quien abrió el marcador. Camavinga brillaba como pivote en medio del ardor guerrero del partido y Ceballos coqueteaba con la pelota en cada ataque. Los blancos sumaban, al talento innato, hambre y piernas. 

El Athletic era incapaz de descifrar el dinamismo blanco, que superaba la presión rojiblanca antes de que se activase. Sin noticias de Rüdiger y Mendy en la salida, se rebajaban los problemas. El encuentro, como la gran mayoría de los que se juegan en La Catedral, era un monumento al fútbol con los dos equipos marchando al frente en cada pelota. Un partido más propio de la Premier, donde podría jugar el Athletic tranquilamente. Así se llegó al descanso, con unos ‘leones’ voluntariosos y unos cachorros, los de Ancelotti, notables.

La segunda arrancó con más suspense que ritmo. El Madrid tenía renta que defender, a lo que se sumaba la necesidad de un Athletic indómito que iba a por el empate. No había ocasiones claras, pero los dos equipos llegaban rápido al balcón del área adversaria. Con el paso de los minutos se iba agigantando la figura de Nacho, el mejor especialista defensivo de este Madrid desde hace años. Tiene oficio, colocación, intuición, timing... Ancelotti ha sido injusto con él, que podría ser titular en la defensa como central alfa, con Militao a su lado, o en cualquiera de los dos laterales. 

Pasada la hora, el partido era plácido para los blancos porque Athletic confirmaba su efervescencia y Valverde no terminaba de recurrir a un banquillo en el que esperaban ilustres como Muniain, Ander Herrera o Raúl García. Asensio tuvo la puntilla en la primera aparición en el área de los blancos en la segunda parte, pero le cayó en la derecha. En medio del fragor Vinicius seguía incordiando con sus gestos y quejas, lo que llevó al árbitro a advertir a Ancelotti que si el brasileño seguía protestando tomaría medidas. 

El vigor bilbaíno convirtió el tramo final del encuentro en un asedio del área de Courtois, que vio cómo anulaban un gol a Williams por un fuera de juego previo de un compañero. Carletto tiró de galones con Modric y Kroos para dirigir el tráfico cuando peor lo pasaba el Madrid. Quitaba también Ancelotti a Vinicius, con quien tiene trabajo más allá de lo futbolístico, porque el brasileño se parece cada vez más a Neymar, en lo malo. El partido lo cerró una contra de Rodrygo, que la puso atrás, donde Kroos apareció para clavar un derechazo. Los ‘cachorros’ de Ancelotti salían victoriosos del duelo ante los ‘leones’.