MUNDIAL DE MOTOGP
Ellos, 'los otros': Acosta, Aldeguer, Mir y Raúl, más allá de los Márquez
Ellos son 'los otros'. Y 'los otros' son, créanme, realmente buenos. Todos son campeones, sí. No son (aún) los hermanos Marc y Àlex Márquez, pero Pedro Acosta, Fermín Aldeguer, Joan Mir y Raúl Fernández merecen que hablemos de ellos, pues han hecho un 2025 estupendísimo

Pedro Acosta, Fermín Aldeguer, Joan Mir y Raúl Fernández / A. GARCÍA / EFE / F. ISMAIL / EFE / J. CARRETT / EFE

Todos quieren ganar y, como suele recordar el campeonísimo Marc Márquez, solo puede ganar uno y, además, “cuando empieza la temporada, todos tenemos cero puntos y poco importa lo que hayas hecho el año anterior, todos empezamos de nuevo”.
El Mundial de MotoGP, que afronta este fin de semana en el precioso circuito de Portimao, en Portugal, su penúltimo gran premio que dará paso, inmediatamente, a la fiesta de Cheste (Valencia, 16 de noviembre), donde, por culpa de la trágica y maldita dana, no pudimos cerrar la temporada el pasado año, ha tenido a nueve españoles, magníficos todos, con distinta suerte todos, en la parrilla de MotoGP.

Pedro Acosta (KTM), en el trazado de Austin (Texas, EEUU). / ALEJANDRO CERESUELA
Si exceptuamos a los hermanos Marc y Àlex Márquez, auténticos protagonistas de este Mundial que da sus últimos coletazos, si recordamos el sufrimiento, el mal año de Maverick Viñales, Àlex Rins y Jorge Martín, vaya, el campeón, hay otros cuatro pilotos españoles, que, de una manera u otra, están dejando su huella y, sobre todo, que podrían estar sembrando para, en 2026, ser tan buenos, tan ganadores, tan (casi) campeones como los hermanos de Cervera (Lleida), que, el sábado 22 de noviembre, van a pasear sus coronas por su querido pueblo.
Como diría aquel, por orden de aparición en la foto, miremos, por ejemplo, al gran Pedro Acosta, de 21 años, que aún no ha ganado un GP de MotoGP pese a cumplir su segundo año en KTM y en MotoGP. Eso duele, sí, duele mucho, pero, de momento, lleva cuatro lustrosos podios (2º en Hungría, Indonesia y Malasia; 3º, en Brno) y, pese a las muchas caídas que ha sufrido queriendo más y más, no piensa ceder el testigo.
Un 'tiburón' hambriento
“Llevamos ya 40 carreras y, la verdad, aunque el objetivo al empezar la temporada era pelear por el título, ese sueño, ese deseo, esa intención se fue al garete nada más empezar y lo duro fue asimilarlo”, cuenta el ‘tiburón de Mazarrón’ en una (casi) desértica sala de prensa de Portimao. “A partir de ahí, hubo que cambiar el chip. Vale, sí, quiero ganar, pero hay lo que hay y, por tanto, vamos a pensar en cosas posibles, estar siempre o regularmente entre los cinco primeros y, aunque no tengamos la moto ganadora, sacar el mayor partido posible del material que tenemos”.

Fermín Aldeguer cruza la meta de Indonesia con todo el equipo Gresini colgado del muro. / ALEJANDRO CERESUELA
Y, en efecto, tras el verano, Acosta ha estado en su sitio, con escasas posibilidades de, por ejemplo, lograr las gestas que sus dos grandes oponentes en el ranking de candidatos a lograr imposibles, Fermín Aldeguer (Ducati) y Raúl Fernández (Aprilia), han conquistado, pues han ganado sus primeros GP de MotoGP, el sueño de todos los pilotos que empiezan a jugarse la vida siendo unos niños.
Fermín, el futuro
“No me gusta eso de que estamos jugando los ‘minutos de la basura’, nosotros no tenemos la culpa de que Marc (Márquez) se haya llevado el título con tanta autoridad y antelación”, sigue contando Acosta sobre su magnífica campaña, aunque aún no haya ganado. “Mi obligación, con la moto que tengo, es estar preparado para que, cuando aparezca mi oportunidad, agarrarla y no perderla. Y en eso estoy, sí. Puede, sí, que muchos creyeran que ganaría muy pronto, pero ese no es mi problema, lo siento”.
Otro murciano, Fermín Aldeguer, de 20 años y uno de los niños preferidos del ingeniero italiano Gigi Dall’Igna, cerebro, gurú y creador de la invencible Ducati ‘Desmosedici’, aparece en segundo lugar la fotografía, cumpliendo, como reconoció ayer a El Periódico “todos los sueños y objetivo que me había propuesto en mi debut en MotoGP: adaptarme a la categoría, hacerme con el equipo Gresini, que, en efecto, es una auténtica familia, lograr podios, a poder ser ganar un GP, conseguir el premio al mejor novato y ayudar a mi escudería a ganar el trofeo al mejor equipo privado: no se puede pedir más, desde luego”.
Pedro Acosta, en busca de su primer triunfo en MotoGP; Fermín Aldeguer, el último corsario de Ducati y ganador en Indonesia; Joan Mir, el héroe que ha resucitado a Honda y Raúl Fernández, el sorprendente ganador de Australia con una Aprilia cliente, cierran el 2026 con enorme brillantez.
Y, la verdad, si alguien puede estar más que orgulloso de su papel este año, ése es el otro murciano de la parrilla, que, por descontado, muy bien con el ‘tiburón’ no se llevan, no. Se soportan. Cuando le preguntas qué le falta dicen, con la boca pequeña y reconociendo, por descontado, que “no hay que tener prisa”, que le hubiese encantado que, como ha ocurrido con su compañero de taller, Àlex Márquez, Dall’Igna le hubiese concedido la Ducati-2026. “Pero, quién sabe, igual con la actual 25 voy como un cañón el próximo año”.
El regreso de Mir
No olvidemos que Fermín ganó, sí, en Indonesia, fue segundo en Austria y tercero en Le Mans. Y respecto a la inquietud y las prisas, el murciano reconoce que “todos aquí tienen prisa por cumplir sus objetivos sin valorar que todo cuesta mucho. Es más, ya me están hablando del 2027, cuando cambia todo, empezando por las motos, cuando aún no hemos terminado el 2025”.
En tercera posición, no lo olviden, solo de la foto, aparece el campeón de 2020 con Suzuki, moto con la que acabó segundo y tercero en dos ocasiones en Portimao, sí. El mallorquín Joan Mir, de 28 años, ahora líder de Honda, de una Honda muy recuperada, ha sido protagonista, sí, entre ‘los otros’ en este 2025 porque es pieza clave en el resurgir (“aún queda, aún queda, pero, al menos, ya hemos reencontrado el camino para ser competitivos”) de la mayor y más gloriosa marca, la alada Honda.

Joan Mir celebra con el equipo Honda su podio en Malasia. / ALEJANDRO CERESUELA
Mir ha logrado, en la reciente gira asiática, dos valiosísimos podios, acabando tercero en Japón y Malasia. “He sufrido tanto, tanto, estos años, bueno, hemos sufrido todos en el equipo, que me niego a lanzar las campanas al vuelo. Quiero seguir siendo cauto, pero la remontada ha llegado, ya estamos en el buen camino. Sé que esto no será enganchar un podio tras otro ¡ni hablar!, pero ya no es lo de antes, no”.
Raúl, la perseverancia
Mir, además, se siente muy orgulloso, junto al inmenso grupo que capitanea el excampeón Alberto Puig, de que “los podios que hemos conquistado han sido logros reales, ciertos, merecidos, no han sido fruto de la lotería, no se han caído cinco líderes, no hemos subido al podio por casualidad, no, no, hemos estado delante cuando los de delante eran muy, muy, rápidos y nosotros hemos sido capaces de soportar ese ritmo. No han sido carreras raras, que va, que va y eso refuerza nuestra ilusión”.
Y, por último, el cuarto muchacho que ilustra, en la imagen, este documento, no es otro que el auténtico provocador de la admiración de los 1.500 habitantes del ‘paddock’ del Mundial: Raúl Fernández, 25 años, piloto del equipo ‘satélite’ de Aprilia, ganador ya de un GP, con autoridad admirable, en Phillip Island (Australia), el circuito donde sueña todo piloto con ganar algún día. Pues, sí, allí arrolló este muchacho de una constancia y sacrificio infinito.

Raúl Fernández se abraza en el 'corralito' de Australia a Davide Brivio, jefe de su equipo. / DORNA TV
Raúl lo pasó muy, muy, mal antes de alcanzar la cima de MotoGP, pues se pasó todo el inicio del Mundial creyendo que el problema era él, su cabeza, su manera de prepararse, de pilotar, de enfocar las dificultades, incluso se puso en manos de expertos, pidió ayuda, pero la descartó enseguida porque, tras el desastre de Jerez, se dio cuenta de que el problema era la moto o cómo preparaban la moto para las carreras. “Dimos un volantazo en la famosa cena de las ‘pizzas’ cuando con mi equipo personal dijimos vamos a cambiar todo en la moto, vamos a ponerla a mi estilo y, ¡boom!, todo empezó a rodar en la buena dirección”. Y es que Raúl Fernández es el mejor modelo de que, en efecto, muchas veces el estancamiento de un piloto ¿estamos hablando de ‘Pecco’ Bagnaia?, pues puede ser, sí, es cosa del piloto y no de la moto. En el caso de Raúl, era la moto, sí.
“Todo cambió”, cuenta Raúl en un rincón del ‘paddock’ de Portimao, “cuando decidimos que lo primero era adaptar la moto a mí y no al revés como había sido hasta entonces y, luego, trabajar en mi mentalización y pilotaje y, ahora, lo que toca es mantener, consolidar, ese estilo de trabajar al unísono con el equipo. Método, mucho método e ilusión. Sé que mantener este nivel es muy difícil y más en una parrilla con tantos campeones y tantas motos oficiales, pero vamos a por ello”.
Los líderes 2025 de ‘los otros’ tienen derecho a pensar que 2026 va a ser un gran año, puede que el año de alguno de ellos a lo grande, a lo bestia. El 2025 que van a despedir, la semana que viene, por todo lo alto en Cheste (Valencia), es la palanca ideal para seguir soñando.
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