Segunda Vida (29)
Olga García, exfutbolista: "No echo de menos el fútbol y no volvería a jugar por perderme todo esto"
Jugó con la zamarra del Barça (2010–2013 y 2015–2018), Levante (2013–2015), Atlético de Madrid (2018–2020) y Logroño (2020–2024), antes de retirarse en 2024

Olga García, exfutbolista. / Ferran Nadeu

Internacional con España, con más de 30 participaciones en el equipo nacional, jugó con la zamarra del Barça (2010–2013 y 2015–2018), Levante (2013–2015), Atlético de Madrid (2018–2020) y Logroño (2020–2024), antes de retirarse en 2024. Colgó las botas porque sus prioridades cambiaron. Mirando hacia atrás ve que fue la mejor decisión posible. Olga García (Dosrius, 1992) es feliz en esta nueva etapa.
¿Cómo está siendo este tiempo posterior a la retirada?
Muy ajetreados. Me retiré sobre todo pensando en disfrutar de mis hijas. Yo notaba que podía continuar, pero, por otra parte, era como: me he perdido toda la etapa de mis sobrinos, así que ahora quiero poder disfrutar con ellas porque el tiempo pasa. Van creciendo y hay muchas cosas que te pierdes por el camino. Cuando me retiro, después sucede que por muchos motivos acabo en la Queens League. Voy dos o tres días a entrenar y puedo estar cerca de casa. Además, yo continúo con mi parte de los videojuegos con Dux Gaming. Eran muchas cosas que me permitían hacer, trabajos remunerados, pero al mismo tiempo todos desde mi perspectiva. Después ya apareció la SER, Gol a Gol y Catalunya Ràdio, y a partir de ahí sí que es un horario más nocturno, cuando las niñas ya están dormidas.
El punto clave es su familia.
Sobre todo el poder estar con ellas y con mi pareja. Cuando me retiré, yo ya tenía una carrera y había preparado el camino para que, cuando me retirase, pudiera tener otras opciones laborales para poder continuar, pero que me permitieran poder estar con las niñas toda la tarde después de recogerlas a las cinco.
¿Conciliar sigue siendo una utopía?
Al final, en el caso por ejemplo de Carla [Suárez], con la capitanía de la FED CUP y viajando con Eurosport en todo el tema de los Grand Slams, poder compaginar todo eso es muy complicado. Aquí es más fácil porque tengo a mis padres a siete minutos, los padres de Carla vienen de Las Palmas aquí cuando lo necesitamos. Hubo un momento en el que si yo estaba viajando cada semana o cada dos semanas y después Carla también estaba viajando, era perderte mucho tiempo de las niñas. La gente me dice: 'te has retirado muy pronto, con 30 años'. Pero yo notaba que era el momento, porque pensaba que ya había conseguido todo lo que quería. Todo lo que me ha venido después me lo he trabajado mucho para que a día de hoy tenga tantas cosas.
"Cuando me retiré, yo ya tenía una carrera y había preparado el camino para tener otras opciones laborales que me permitieran poder estar con las niñas toda la tarde"
¿Cómo consiguen cuadrar horarios y compaginar la vida personal y laboral con este nivel de sacrificio e implicación?
Cada mes tenemos un calendario bastante claro. Yo ya sé, por ejemplo, que los partidos del Barça no tienen un horario fijo, pero los grandes torneos sí están delimitados en fechas concretas. A partir de ahí nos organizamos: bloqueas semanas, planificas desplazamientos… Si hay que irse a Madrid dos semanas, sabes que toca reorganizarlo todo. Ahora es mucho más fácil porque las niñas ya tienen 3 años, pero antes era muy complicado: una estaba con una niña, la otra también quería dormir, y no podíamos descansar. Buscas ayuda, sobre todo de la familia. Mis padres o mi hermana viven a diez minutos, y eso lo hace todo mucho más fácil. Aun así, coordinar dos horarios de deportistas de élite sigue siendo muy complicado.
Cabe imaginar una pizarra en casa para organizarse…
¡Y tanto! Tenemos Google Calendar, pero además Carla —que como tenista es súper organizada— puso una pizarra en la nevera. Allí apuntamos todo: días, horas, compromisos… '¿Tú tenías esto?', '¿Yo tenía aquello?'. Es imprescindible. Tenemos la gran suerte de poder tener horarios flexibles, y eso ayuda mucho. Llevamos a las niñas a la guardería y después tenemos tiempo para nosotras, tiempo en pareja y tiempo para ellas. Son muchas cosas que cuadrar.

Olga García, exfutbolista / Ferran Nadeu / EPC
¿La maternidad es como se la esperaba? Ahora cada vez hay más futbolistas que son madres.
Ha cambiado mucho. Cuando nosotras jugábamos había muy pocos casos; prácticamente no conocíamos ninguno. A partir de ahí se han dado pasos muy importantes: el convenio colectivo que protege la maternidad, el apoyo de la federación para facilitar la conciliación en los viajes… En otros países esto ya existía desde hace tiempo, y en España ha llegado tarde, pero ha llegado. Jugadoras como Irene Paredes están viviendo esta evolución. Aun así, sigue siendo muy difícil. El 'comeback' después de ser madre cuesta mucho: físicamente, hormonalmente y mentalmente. Lo hemos visto con casos como el de Marta Corredera o incluso con Serena Williams. Pero hoy en día hay más facilidades, y eso ayuda a que más jugadoras se animen a dar el paso.
El 'comeback' después de ser madre cuesta mucho: físicamente, hormonalmente y mentalmente. Lo hemos visto con casos como el de Marta Corredera o incluso con Serena Williams"
¿Cómo es el día después de retirarse? El día en el que ya no se levanta para ir a entrenar.
Muchas retiradas son traumáticas porque pasas de 100 a 0. Conozco a muchas exfutbolistas que, aunque hayan pasado los años, todavía tienen una sensación agridulce porque no se retiraron como querían. En mi caso, el recuerdo es positivo: me retiré cuando yo quise, cómo quise y en el momento en que yo decidí. Y eso lo cambia todo. La fiesta que se hizo ese día en el estadio fue una de las mayores satisfacciones de mi carrera. Ver al equipo rival, al público y a mis compañeras mostrándome tanto cariño, sobre todo en el minuto 80 cuando me cambiaron, fue el momento más bonito. Ese cariño hizo que al día siguiente, cuando todo se acababa, yo estuviera tranquila. Sabía que empezaba una nueva etapa como exfutbolista, pero no pasaba de 100 a 0. Sabía que, de una forma u otra, seguiría vinculada al fútbol. Además, la Queens League me lo puso muy fácil porque, aunque dejaba la élite, pasaba a algo más amateur pero sin desconectarme del fútbol. Ahora me lo estoy pasando muy bien porque ese lado amateur te permite disfrutar sin esa exigencia constante de tener que marcar tres goles por partido.
¿Qué le llamo la atención de la Queens?
Cuando apareció el primer año de la Queens League, yo ya le decía a Gerard Romero que, si algún día había una competición femenina, me gustaría ser presidenta. Al final, muchos de los streamers que participan son amigos míos del mundo de los videojuegos. Para mí era un win-win en todos los sentidos. Inicialmente, Gerard Romero quería que tuviera un papel más protagonista, como entrenadora, y yo le dije que pensaba que me quería como futbolista. Y así terminó siendo. Con DJ Mario también se creó una sinergia muy especial. Al final, por diversas circunstancias, dejé la Queens League porque quería centrarme más en el mundo de los videojuegos y en otros proyectos, pero él me dijo: 'Venga, dale una oportunidad'. Y así vivimos dos meses de competición. Ahora se está hablando de cuándo volverá el torneo, pero sigo con Mario.
"Cuando quieres abrir barreras es muy complicado, pero también es muy gratificante"
¿De dónde viene esta pasión por los videojuegos y por el streaming?
Desde pequeña siempre me han gustado mucho los videojuegos. Cuando tenía 11 años e iba a entrenar a La Masia, tenía casi cincuenta minutos de camino, y los videojuegos formaban parte de mi día a día. Cuando iba con mi padre hacia los entrenamientos, yo ya me organizaba para hacer los deberes en el patio. Así después tenía tiempo libre para mí. Jugaba con la PSP Vita, y para mí era puro disfrute. Siempre me han gustado mucho los videojuegos. El fútbol siempre estaba presente, sobre todo con el Pro Evolution, que era al que jugaba, pero en ningún momento pensé que eso acabaría siendo mi trabajo. No me imaginaba que competiría a nivel profesional también en este mundo. Al final todo fue una rueda: estar en el momento y en el lugar adecuados. En 2017, cuando firmo por el Atlético de Madrid, DUX Gaming —la empresa más importante de videojuegos de España— contacta conmigo para hacer un evento. Y desde entonces ya llevamos ocho años juntos. Estoy muy agradecida, porque gracias a eso también ha nacido la DUX Academy by VISA.
Esta academia es un proyecto muy singular.
Lo es, y mucho. Es la única academia femenina de e-sports que existe en el mundo. El primer día se apuntaron siete niñas, y actualmente son cinco. Pero lo más importante es que tienen una estructura profesional: entrenador, director deportivo y una estructura para que el día de mañana puedan competir de verdad. Cuando quieres abrir barreras es muy complicado, pero también es muy gratificante. En el mundo no hay ninguna otra jugadora que haya competido al máximo nivel tanto en fútbol femenino como en e-sports profesionales. Eso me hace muchísima ilusión. Tengo la suerte de que todo lo que hago me gusta de verdad.
Desde fuera parece una vida casi perfecta.
Un amigo me decía el otro día: 'Tía, tú todavía podrías seguir compitiendo'. Y sí, quizá sí, pero me habría perdido todo lo que estoy viviendo ahora. Retirarme del fútbol, trabajar con videojuegos, en la Queens League, y ser comentarista de los partidos del Barça masculino en TV3… No volvería a jugar al fútbol por perderme todo esto. A no ser que me dijeran: '¿Quieres volver al Barça?', pero para jugar en otro equipo, no. No echo de menos el fútbol porque siento que ya gané todo lo que tenía que ganar.
Este es uno de los grandes interrogantes de muchas futbolistas.
También hay mucha gente que cree que los contratos caen del cielo. Yo cuando estaba jugando, sacrificaba tiempo de calidad con mis amigos para terminar la carrera (INEF), también hice un máster en scouting, los niveles 1 y 2 de entrenadora, y me preparé a nivel lingüístico pensando en que algún día podría trabajar en televisión. Todo eso es una preparación de muchos años, pensando en que el día después llegaría… y al final ha salido bien.
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