Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Fútbol | Supercopa de España

El Barça vuelve a alzar la Supercopa

Raphinha, con dos goles, guía la victoria azulgrana en Yeda ante un Real Madrid al que no le bastó con la afilada versión de Vinícius | El conjunto de Flick no precisó de su máxima velocidad para derrotar a un digno adversario

Los jugadores del Barcelona celebran la consecución de su segundo título consecutivo de la Supercopa tras derrotar de nuevo al Real Madrid en la final.

Los jugadores del Barcelona celebran la consecución de su segundo título consecutivo de la Supercopa tras derrotar de nuevo al Real Madrid en la final. / EFE

SERGIO R. VIÑAS

Yeda (Enviado especial)

Un Barça sin purpurina derrotó al Real Madrid más solidario y mordaz en mucho tiempo. Y en el rendimiento relativo de ambos gigantes está todo. Ni recuperar a un gran Vinícius, el mejor en meses, le sirvió al cuadro blanco para irse de Arabia Saudí con la Supercopa, para revalidar el título conquistado el año pasado. Esa es la realidad actual de ambos equipos. El Barça no necesita de su máxima velocidad, de un día demasiado lúcido, para derrotar a un buen Real Madrid.

Quienes daban por sencilla la victoria azulgrana fallaron, pero acertaron en lo nuclear. El campeón de la Supercopa es, hoy por hoy, un equipo mucho más redondo y cuajado que su eterno rival, un Real Madrid que ha ido sobreviviendo con agonía, en lo futbolístico y en los físico, en las últimas semanas hasta la derrota final. Una derrota digna, sí, pero derrota al fin y al cabo. En un clásico, en una final. Lo realmente duro para los blancos es que no tienen demasiado que reprocharse.

El último intento de Xabi Alonso por mantener su nave a flote fue plantear un partido extremadamente defensivo. Qué más da, hace ya tiempo que sacrificó el relato que le había llevado al banquillo del Bernabéu. Al Barça, le pilló a contrapié, pero acabó encontrando las rendijas, guiado por un Raphinha, autor de dos goles, que siempre está cuando se le necesita.

Sin Mbappé para 90 minutos, Xabi Alonso sorprendió enrocando piezas, con Asencio de lateral, Tchouaméni de central y Valverde de interior. Una apuesta que acompañó de una defensa basada en marcajes individuales. El plan inicial del tolosarra estaba claro, ahogar los ataques azulgranas y salir al contragolpe con Vinícius, Rodrygo y Gonzalo.

El Barça está acostumbrado a que muchos rivales le hagan frente así, pero no a que lo haga el Real Madrid. Y a los de Flick se les notó incómodos y tensos en los minutos iniciales ante un planteamiento que no esperaban. Mientras se iba entonando, se llevó dos sustos de órdago, ambos impulsados por el renacido Rodrygo, pero Joan Garcia se encontró con sendos disparos cándidos, primero de Vinícius y luego de Gonzalo.

Raphinha se entona

La entonación azulgrana llegó a través de Raphinha, que burló la vigilancia de Asencio abrió el marcador a los 36 minutos con una precisa definición ante Courtois. Preludio de unos minutos de un dominio abrumador del Barça, ante un Madrid noqueado que deambulaba sobre el campo, persiguiendo sombras, roto. Hasta que llegó la locura.

Al minuto 45 se llegó con 1-0. Al descanso real, con 2-2. En apenas cuatro minutos, Vinícius, 16 partidos sin gol, empató tras un jugadón individual desde el centro del campo que dejó retratado a Koundé; Lewandowski marcó el segundo del Barça definiendo con mucha clase un envío de Pedri; y finalmente Gonzalo cazó en un córner el rechace de un cabezazo de Huijsen al larguero.

Del intercambio de golpes salió reforzando un Real Madrid que identificó un filón en Koundé, lo que llevó a Xabi Alonso a sobrecargar sus ataques por ese costado, con Rodrygo y Vinícius tramando diabluras. Los blancos desaprovecharon, con la intervención de Joan Garcia, esos minutos de superioridad y, faltos de fuelle, lo acabaron pagando.

La entrada de Dani Olmo y Ferran alimentó la fluidez del ataque azulgrana y el tercer gol llegó en una jugada algo atropellada, con Raphinha disparando un balón que rozó en Asencio y despistó a Courtois. Fue entonces cuando a Xabi no le quedó más remedio que gastar su bala de plata: Mbappé al campo.

Pero en casi nada se notó la presencia del francés, mientras se iban agotando las últimas anotaciones del partido: la roja directa a De Jong, el regreso de Ronald Araujo tras su parón por salud mental y, sobre todo, dos ocasiones en el último instante en las que Álvaro Carreras y Asencio pecaron de pardillos ante Joan García. Habría sido el empate a tres que ya nunca será.

Tracking Pixel Contents