MUNDIAL 2026
A Brasil no le alcanza para ganar a Marruecos solo con el golazo de Vinícius Jr.
Ancelotti falla en su planteamiento y la Seleção arranca un empate frustrante (1-1) en su debut ante unos Leones del Altas que merecieron muchísimo más

Vinícius Júnior marcó el tanto de los brasileños / EFE
Joaquim Piera
Marruecos perdonó la vida a Brasil, al que pudo liquidar en los primeros cuarenta y cinco minutos. El 1-1 es un botín insuficiente para la voracidad inicial de los Leones del Atlas y, desde la óptica canarinha, muestra las limitaciones del equipo de Ancelotti, que ha llegado cortísimo de preparación al Mundial y que, con el fútbol expuesto, difícilmente podrá luchar por el título.
Después del estreno frustrante, en Nueva Jersey, el ‘Hexa’ es un acto de fe, porque está a expensas de la inspiración de sus individualidades. Esta vez Vinícius Jr. salvó los muebles con un tanto de 'craque'.
Olé de Marruecos
Brasil tuvo un arranque esperpéntico. Nervioso, agarrotado, sin ideas y reiterando errores no forzados en la sala de máquinas, quedó a merced de la propuesta combinativa de los magrebíes, que jugaban con confianza y desparpajo. En el MetLife incluso se oyeron algunos "olé, olé" de la afición marroquí, encantada con el 'jogo bonito' de su selección.
Ancelotti ya había avisado que, más que la posesión, lo que le interesaba eran "las estadísticas de los goles". Pragmatismo anunciado desde la sala de prensa y trasladado sobre el césped. Y la primera gran ocasión la tuvo Brasil en una conexión directa. Vinícius se sacó un buen centro e Igor Thiago, la apuesta para el '9', falló en su intento de cabezazo. Esta es la propuesta para la Copa del Mundo: pegada.. y gracias.
Brasil se asentó algo. Retenía la posesión, lo que dio una falsa sensación de tranquilidad... porque, cuando apuntaba una mejora, Marruecos asestó el primer golpe.

Ismael Saibari en la acción en la que marcó el 0-1 / EFE
El madridista Brahim Díaz rompió las líneas de presión canarinhas y filtró un balón para Ismael Saibari, que aprovechó que la 'dupla' de centrales brasileña estaba expuesta. El delantero del PSV, nacido en Terrassa, culminó la jugada con un toque exquisito que superó por arriba la salida desesperada de Alisson. 0-1 minuto 21.
Apareció Vinícius Jr.
Brasil, congelado y en cortocircuito generalizado, sufría en todos los sectores en un partido que se le había puesto cuesta arriba. Los males canarinhos que eran múltiples, sin embargo, quedaron disimulados por una genialidad individual.
Vinícius Jr., que estaba firmando un partido muy apagado, recibió donde le gusta. Se percató de que lo flotaban y se sacó de la chistera una gran jugada individual, recortó y culminó con un trallazo de 114 km/h. Hay que reconocerlo: un golazo.

Vinícius marcó un golazo en una acción individual / Sebastiao Moreira
Un latigazo en una acción aislada del polémico delantero del Madrid puso a Brasil en escena y le permitió llegar vivo al descanso, donde a Ancelotti no le quedaba otra que intentar poner orden al desaguisado táctico que él mismo había promovido.
Apuestas fallidas de Carletto
El técnico italiano salía muy señalado. La opción de colocar a un central, Ibáñez, en el lateral derecho no funcionó, lo que generó un agujero negro defensivo. La medular estaba despobladísima con un Casemiro, tarjeteado, a quien el partido le pasaba por encima, mientras Bruno Guimarães, achicaba balones como podía.
Y, arriba, Raphinha pagaba las consecuencias de lo que pedía su entrenador. Empezó jugando de interior izquierdo para asociarse con Vinícius. Como no existía el juego por dentro de la Seleção, cambió a su posición de origen, la de extremo derecho, donde no le abastecieron. Si, hasta entonces, el braugrana había sido un cero a la izquierda, fue, en buena medida, por su seleccionador. Su sacrificio táctico fue en vano. Y lo de Igor Thiago, que SPORT avanzó en exclusiva, es difícil de digerir, se mire por donde se mire. Es una blasfemia para quien ya tuvo a Romário y Ronaldo en esa posición.

Raphinha, que se entregó en labores de contención, disputa el balón con Khannouss / EFE
Ancelotti fue intervencionista y rectificó. Puso al veterano Danilo por Ibáñez y a Fabinho por el desastroso Casemiro. Brasil escondió sus vulnerabilidades con un mejor posicionamiento y respiró con posesiones más largas.
Marruecos, que había sido muy superior en la primera manga, ahora se defendía sin pasar por demasiados apuros ante los ataques burocráticos de los canarinhos.
Con la hemorragia aparentemente estabilizada, Carletto pensó que era el momento para ir a por Brasil con la segunda oleada de cambios. Luiz Henrique, un extremo explosivo y desequilibrio, entró para jugar por la derecha y Matheus Cunha ocupó el lugar de Igor Thiago. Con estos cambios, Raphinha volvió a su posición original por la izquierda, pero jugando menos enyesado e incorporándose desde la segunda línea.
El calor de la Costa Este pasó factura a los dos equipos y a la plasticidad del segundo tiempo. Los Leones del Atla no quisieron arriesgar y perder lo conseguido y la Canarinha topó con sus propias limitaciones y acabó siendo salvada por Alisson.
El 1-1 deja abierta la primera posición del Grupo C y obliga a los dos favoritos a no guardarse nada en los próximos enfrentamientos: Marruecos ante Escocia y Brasil contra Haití... donde talvez pueda tener algunos minutos Neymar Jr.
Fuente: Sport
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