Prácticamente un mes después de su último partido, el Borbolla vuelve hoy a la acción con un partido por todo lo alto en Monte Alto (20.00 horas), que recibe la visita de uno de los grandes de la categoría, el Telecable Gijón. Dos conjuntos con objetivos completamente diferentes. Unos miran hacia arriba mientras que las coruñesas, que fueron de menos a más hasta acabar 2020 en su mejor momento, lo hacen hacia abajo ya que recién ascendidas a la elite, lo que buscan es la permanencia.

El equipo asturiano es uno de los aspirantes al título de la OK Liga femenina con permiso del Manlleu y del Palau, los dos rivales que se están mostrando más fuertes. Además de la coruñesa María Sanjurjo, campeona del mundo con la selección española en los World Roller Games de Barcelona, en 2019, la plantilla está plagada de internacionales como Marta Piquero, Sara Lolo, Natasha Lee y la francesa Vanesa Daribo, además de la ya no promesa sino realidad Sara Roces, una goleadora nata.

Parece un duelo desigual, aunque la inactividad puede igualar un poco las fuerzas. El primer partido desde de la Navidad siempre es complicado y pondrá la primera piedra el equipo que salga con más intensidad, aunque con toda la calidad individual que posee Fernando Sierra será muy difícil sorprenderle. El verdadera objetivo del Borbolla está en los dos próximos fines de semana en los que afrontará dos partidos cruciales, contra Girona y contra Las Rozas, con los que cerrará la primera fase del campeonato. Con dos triunfos las coruñesas incluso podrían pasar a la segunda con 12 puntos en su casillero —ahora solo figuran tres tras ganar al Alcorcón y al Girona—, por lo que habrá mucho en juego.

Así incrementarían sus opciones de permanencia en una dura segunda fase en la que se juntarán los cuatro equipos de abajo de los dos grupos, arrastrando los puntos de los enfrentamientos directos. Será complicado ya no solo por los rivales sino porque de los ocho, solo se salvan tres. Difícil, pero Santi Martínez ya afirmó en estas páginas que mantendrá la esperanza hasta que las matemáticas le digan lo contrario. Y eso es porque tiene una confianza absoluta en la evolución que ya han mostrado sus jugadoras y que en los próximos meses cree que seguirán mostrando. Solo Julia Cabanas y las hermanas Lucía y Lara Yáñez tenían experiencia en la máxima categoría, pero sin complejos y con trabajo han ido adaptándose a pasos agigantados. Pero esto es ir también por delante del presente y este pasa solo por Gijón.