Carolina Marín conquistó ayer el título del Abierto de Tailandia, primer Super 1.000 de la temporada, después de sorprender en la final del torneo a la número uno del ranking mundial, la taiwanesa Tai Tzu-ying (21-9 y 21-16).

La onubense comienza de la mejor manera un año clave, el de los Juegos Olímpicos de Tokio y del Mundial de Huelva tras realizar un torneo perfecto en el que no cedió ni un solo set y que resolvió con una exhibición ante la líder del ranking femenino, lo que le dio su primer título desde 2019.

Lejos queda su gravísima lesión de rodilla, que le apartó durante ocho meses de las pistas. Su gran preparación durante los meses de confinamiento en medio de las restricciones por la pandemia de coronavirus dio sus frutos. Solo necesitó 42 minutos para deshacerse de la actual mejor volantista mundial, haciendo gala de una gran intensidad y jugando al ataque sin darle respiro y sin verse en ningún momento por detrás.