El deporte federado en Galicia queda suspendido desde mañana y hasta nuevo aviso. La necesidad de contener el avance de la pandemia llevó ayer a la Xunta de Galicia, a través de la Consellería de Sanidade, a tomar la decisión de parar las competiciones autonómicas y a poner límites a los entrenamientos, que quedan reducidos a la práctica individual o en grupos de como mucho cuatro personas, unas restricciones que ya estaban siendo aplicadas al resto de la población para la actividad física no federada. El deporte federado, que no había sido tocado hasta el momento y que tampoco había dado problemas, recibió la orden entre la resignación y la incredulidad porque la mayoría estima que no hay cifras que avalen esta decisión. Después de todos los esfuerzos hechos hasta el momento para adaptarse a los exigentes protocolos, que incluyen el uso obligatorio de mascarilla, después de mucho trabajo para demostrar que el deporte es una actividad segura y necesaria y de que hace tan solo un mes que arrancasen las competiciones en algunas de las modalidades, sienten que no ha servido para nada.

Según indicó el conselleiro de Sanidade, Julio García Comesaña, dada la evolución de los contagios por coronavirus en Galicia y en base a las recomendaciones del comité clínico, quedarán temporalmente suspendidas las competiciones deportivas federadas de ámbito autonómico, aunque se mantendrán las de ámbito estatal. En cuanto a los entrenamientos, los deportistas de ámbito autonómico deberán regirse por las mismas reglas que los deportistas convencionales, con entrenamientos individuales o de grupos de un máximo de cuatro personas, y estarán sujetos tanto al toque de queda de las diez de la noche, como a las limitaciones de movilidad y cierres perimetrales.

El tejido deportivo gallego se queda en pausa. José Ramón Lete Lasa, secretario xeral para o Deporte, se reunió ayer vía telemática con las federaciones para comunicarles la decisión y explicarles la situación. En declaraciones a la Televisión de Galicia, no obstante, pidió “un tiempo muerto de reflexión” y afirmó que el deporte gallego tenía que ser “solidario” con el momento que se vive, con una “inexplicable” tercera ola encima de la sociedad. En principio, el parón será de dos semanas, pero se espera que se prolongue en el tiempo dada las malas cifras y al elevado ritmo de contagios. La viabilidad de muchas de las competiciones queda en el aire porque muchas ya se iban a disputar en formato exprés y tendrán que ser de nuevo reformuladas.

Vestuarios y duchas cerradas

Entre las nuevas medidas dispuestas ayer por la Consellería de Sanidade se incluye la prohibición de la utilización de los vestuarios y de las zonas de duchas en las instalaciones y centros deportivos como los gimnasios tanto para las actividades federadas como para las que no lo están. “En ningún caso se abrirán a los usuarios los vestuarios y zonas de ducha, pudiéndose habilitar, en los casos estrictamente necesarios, espacios auxiliares”, dice la orden publicada ayer por la Consellería de Sanidade, que añade: “La ocupación máxima de dichos espacios será de una persona, salvo en aquellos supuestos de personas que puedas necesitar asistencia, que en ese caso también se permitirá su uso por su acompañante”. Además, la norma incluye que estos espacios deberán ser limpiados y desinfectados “inmediatamente después de casa uso y también al finalizar la jornada”. Julio García Comesaña ya había avanzado por la mañana que estaba trabajando junto a la Secretaría Xeral para o Deporte en nuevas medidas para los gimnasios para limitar todavía más los usos. Hasta el momento, las instalaciones deportivas tenían sus propios protocolos de uso. En los municipales, por ejemplo, no estaba permitido utilizar los vestuarios y cada club debía presentar un delegado COVID en cada entrenamiento que se encargara de tomar la temperatura de todos los participantes y, después del mismo, desinfectar tanto las instalaciones como el material usado. La limpieza a cargo del Concello se produce solo al final de cada jornada mientras son los responsables de los clubes los encargados de hacerlo después de cada entrenamiento. Este es otro de los argumentos por los que ayer mostraban su malestar los clubes, que han tenido que hacer numerosos esfuerzos hasta aquí para asumir los protocolos de vuelta a la actividad deportiva, que además se había demostrado segura, apenas sin casos de contagios y mucho menos, brotes originados y ligados a esta. Los clubes entendían la paralización de las competiciones, porque también incluye movilidad, pero pedían continuar con los entrenamientos de grupos cerrados y limitados, con mascarillas y distancia interpersonal. Ahora tendrán que esperar a para comprobar si, en el caso de que baje la incidencia de la pandemia, se permite el regreso.

Los equipos que compiten a nivel nacional, los únicos que se libran de las nuevas restricciones

Los equipos y deportistas que compiten a nivel nacional son los únicos que quedan excluidos de las nuevas restricciones hechas públicas ayer por la Xunta de Galicia y que entrarán en vigor a partir de mañana. Además, se les sigue permitiendo saltarse el cierre perimetral tanto para idas y venidas de los entrenamientos, lo mismo que en el ámbito laboral, como para acudir a los partidos. Julio García Comesaña también incluyó en este caso el permiso para superar el toque de queda, lo que en los últimos días había levantado mucha polémica. La mayoría de estos equipos no son profesionales y tienen programados sus entrenamientos por las noches porque sus jugadores y jugadoras, incluso entrenadores, estudian o trabajan. La Xunta, a través de las federaciones, otorgó salvoconductos que permiten que los miembros de estas formaciones lleguen a casa más allá de las diez de la noche, pero igualmente siguen sin poder entrenar porque los pabellones cierran ahora sus puertas a las 21.30 o 21.45 horas. Y eso sin tener en cuenta si el toque de queda se rebaja finalmente a las 20.00 horas como ya ha pedido la Xunta.