El resultado ya era intrascendente de por sí. Pero con la lesión de Augustas Peciukevicius el partido entre el Leyma y el Cáceres dejó prácticamente de importar. Pasase lo que pasase, los naranjas ya habían perdido por más que el marcador señala al final del mismo un 68-46 a su favor. Todos sabían que es una victoria que resto. Porque el club ya hablaba ayer de una rotura del tendón de Aquiles. El base lituano tendrá que pasar por el quirófano y no se cuenta con él para lo que queda de temporada. Sergio García pierde, otra vez, a su referencia, por intensidad, potencia y liderazgo, en la pista.

Otra vez, también, la imagen de un jugador del Leyma abandonando la cancha en brazos de sus compañeros, como ya había pasado con Mouhamed Barro hace unos meses. Otra vez, todas las alarmas encendidas que se confirmaban tras las primeras exploraciones del doctor Lariño. La suerte esquiva al conjunto coruñés, que no obstante ha sabido moverse en el mercado para responder a todos los imprevistos. Ahora tendrá que buscar a contrarreloj otro director de juego, aunque será difícil encontrar uno de sus características: alto y una roca defensiva.

En un partido de una lesión grave, no obstante, destacó un jugador que pasó por un calvario con otra. Gedeminas Zyle fue el máximo anotador con 18 puntos. El lituano está siendo más que un apaño para la plantilla. Muy fiable con el tiro de media distancia y fajador bajo tableros cuando no le queda más remedio que actuar de cinco.

El Leyma no hizo un buen partido, sobre todo ofensivamente, demasiado relajado. Pero en defensa mantuvo la compostura ante un Cáceres que hizo todavía menos. En 8 puntos se quedó en el segundo cuarto. En 6 el tercero. Inició el último parcial con 29 en su casillero y si no llega a ser porque en los minutos finales pudo maquillar el resultado, sus guarismos hubiesen sido muy pobres. Ahora, los naranjas tienen que pasar página. Pensar en Oviedo. Y en acoplar piezas.