Aunque prácticamente hace falta un máster para entender los criterios de selección para formar el K1 200 y el K4 500 metros españoles que este verano tienen que competir en los Juegos Olímpicos de Tokio, con muchas opciones de medalla, Carlos Arévalo está cada vez más cerca de ser uno de los elegidos. Hoy empiezan en Trasona (Asturias) las pruebas que durarán hasta la semana que viene y de la que tienen que salir los cuatro elegidos entre los seis candidatos: tres campeones olímpicos (Saúl Craviotto, Cristian Toro y Marcus Cooper), un finalista olímpico (Rodrigo Germade) y dos medallistas mundiales (el coruñés y Carlos Garrote). Después de varios test previos durante los últimos meses, los responsables federativos han elaborado tres posibles combinaciones para la embarcación y las tres cuentan con el palista de Betanzos a bordo. Ahora tiene que refrendar los buenos tiempos tanto de forma individual como colectiva para confirmar su presencia en los que serían, con 27 años, sus primeros Juegos.

Los seis aspirantes estarán a partir de hoy en Trasona. El nivel es altísimo. El selectivo arrancará con las pruebas individuales. Según las normas, se realizarán dos pruebas sobre 200 metros con un intervalo de dos horas, con un posible desempate por la tarde en el caso de que haya dos ganadores diferentes. El vencedor se adjudicará la plaza, lo que puede influir también en el K4. Para este, según la Federación Española de Piragüismo, “se han configurado tres combinaciones diferentes, resultantes de las múltiples pruebas realizadas durante estos meses, tomando una decisión consensuada con cada uno de los palistas, teniendo en cuenta datos de rendimiento, valor de acoplamiento y confianza, entre otros”.

Carlos Arévalo está en las tres posibles combinaciones: Craviotto, Garrote, Arévalo y Toro; Craviotto, Cooper, Arévalo y Germade, y Craviotto, Cooper, Arévalo y Toro. Por lo que sea cual sea la elegida parece clara su presencia en Tokio, aunque no quiere celebrar nada antes de tiempo porque se juega mucho en Trasona, donde además de tener que realizar buenos tiempos en la prueba individual, la embarcación ganadora tendrá que demostrar asimismo que es rápida porque el objetivo es el podio en los Juegos Olímpicos.

Cada una de las embarcaciones dispondrá de dos pruebas contrarreloj, que se llevarán a cabo en seis días diferentes, y resultará ganadora la que sea más rápida y además cumpla los criterios. Su primer test será la Copa del Mundo, que se disputará en Szeged (Hungría), del 14 al 16 del próximo mes de mayo. Pero todavía hay otra opción porque si hay un K4 500 cuyo tiempo sea mejor, “por una diferencia igual o superior a 0,6 segundos respecto a la segunda”, y en esta se encuentre el mejor K1 200, será la elegida Un proceso cuya evaluación será en la Copa del Mundo, por lo que aún no es definitivo.

Carlos Arévalo ya estuvo muy cerca de acudir a los Juegos de Río 2016 formando pareja con Cristian Toro en el K2 200, aunque finalmente le acompañó Saúl Craviotto y ambos fueron campeones. El coruñés no se rindió, siguió entrenando pese a tener en casa la competencia más dura, y le llegó el premio en 2019, cuando le subieron al K4 y se proclamó subcampeón del mundo.