Cuando mañana Germán Ferreiro compita en El Cairo (Egipto) en el Campeonato del Mundo cadete, estará cumpliendo el sueño del niño que empezó a fijarse en la esgrima atraído por las películas de piratas y de Star Wars. Ya hace diez años que dio el paso a la acción y pronto empezó a demostrar cualidades en el equipo del 100tolos, con el florete como mejor arma. “Desde el momento que me vi con uno en la mano, supe que me iba a gustar y que iba a ser para mí”, recuerda el coruñés, que con 16 es tercero en el ranking nacional. En la que es la primera competición internacional del año —“y posiblemente la última”, apunta resignado— no se pone límites, aunque señala que estar entre los 16 ó 32 mejores sería un buen resultado. Pero no le obsesiona. El objetivo es otro: “Disfrutar de la esgrima muchos años y mejorar día a día”.

“Estoy algo nervioso,”, confesaba antes de viajar a Egipto. Porque además de la competición, que un Mundial ya de por sí impone a cualquiera, tuvo que enfrentarse a un viaje largo en tiempos de COVID. “Nos llegaron los documentos de la competición y el protocolo sanitario eran el doble de páginas que el de competición”, responde. Después de varios test, aquí y allí, y de unos días de cuarentena obligatoria en el hotel —del que solo puede salir para ir al pabellón y viceversa—, mañana será el día de la acción. “Este año es muy complicado ponerse un objetivo porque va a ser la primera competición internacional y posiblemente la última. No hemos podido medirnos. Pero lo primero es ir poco a poco, tocado a tocado, haciendo la esgrima que estoy entrenando. Meterme entre los 16 ó 32 mejores estaría bien, pero si me pongo en esa ronda, no descarto llegar a más”, indica. 

Los principales rivales será italianos y franceses, también estadounidenses y rusos, países con una enorme tradición. “Pero no por tener delante de nosotros a un italiano o a un francés tenemos que tener miedo. Cualquiera de mis compañeros de selección estamos capacitados para competir contra cualquiera. Además, ellos tienen tradición pero también nosotros, que para algo la esgrima deportiva nació en España”, expone.

Para él, el contacto con este deporte empezó siendo un niño. “Siempre me gustaron mucho las películas de piratas, con espadas, Star Wars...”, comenta. Así que la esgrima parecía una disciplina ideal para él. “No es tan ordinaria como el fútbol o el baloncesto”, dice y entre la espada, el sable y el florete, se queda con este último. “Es un poco más corto y ligero que una espada y toca de punta a diferencia del sable que toca con todo el costado”, analiza sobre las características de su arma predilecta. Sobre su deporte, apunta que “es físico, pero también tiene mucho de cabeza”. “Tienes que engañar al rival, mostrándole que le vas a dar un por lado y dándole por el otro... tienes que tener mucha inteligencia y estrategia”, añade. Además, tiene su propia teoría: “Siempre lo comparo con un ajedrez en el que ves las piezas. Eliges cuál mover en cada tocado, cómo colocas la mano, los pies, la velocidad... con tal de engañar al rival y hacer el tocado”. Por eso, “en la esgrima, acaba ganando el más listo”, concluye este coruñés de 16 años con la cabeza muy bien amueblada.