Los jugadores del Liceo celebran un gol contra el Benfica. | // C. PARDELLAS

Desde que las bolas del sorteo emparejaron al Barcelona, al Benfica y al Liceo en el tercero de los grupos de la fase inicial de la Liga Europea, que se disputará de viernes a domingo en Luso (Portugal), este pasó a denominarse directamente como el grupo de la muerte. Con los nueve mejores equipos del mundo en liza, cualquier rival era del máximo nivel. Pero en esta ocasión son palabras mayores. Sin embargo, nadie es invencible, ni siquiera el todopoderoso conjunto culé. Ya lo batió esta misma temporada el Liceo, pero otros lo han hecho en temporadas pasadas y de eso sabe mucho el exverdiblanco Sergi Miras. También las águilas lisboetas conocen la derrota. Dos de las cinco en el campeonato luso fueron contra el Riba d’Ave del cedido Facu Bridge. Ambos dan algunas de las claves para afrontar los partidos de viernes y sábado y el Liceo pueda acceder a la final a cuatro del próximo mes de mayo —pasan los primeros de cada grupo y el mejor segundo clasificado—.

Para abrir boca, nada más ni nada menos, que todo un Clásico, un Barcelona-Liceo a partir de las 21.00 horas del viernes. Ex de los dos equipos, y por primera vez sin jugar la máxima competición continental en diez años, a Sergi Miras se le ponen los dientes largos a la espera de que el Caldes pueda jugar la WS Europe Cup. El catalán estuvo en algunos de los últimos éxitos verdiblancos y aconseja a su exequipo “intensidad de 50 minutos”, “controlar el juego interior”, “evitar que corra en las transiciones y “que no se vaya pronto de dos goles”.

“Cuando juegas contra el Barcelona”, analiza Miras, “sabes que te vas a enfrentar a un equipo que tiene una rotación muy amplia y que casi nunca baja el nivel desde el primero hasta el último de los 50 minutos”. Por eso el primer punto es aguantar el ritmo frenético que van a poner los azulgrana. En el partido de la primera vuelta de la OK Liga, con victoria del Liceo en el Palau, Juan Copa lo consiguió con cambios rápidos, casi de balonmano o fútbol sala, sobre todo en los minutos finales. “El Liceo fue mejor en el Palau, aunque sufrió al final. Y el Barcelona fue una apisonadora en Riazor y fue superior en todas las facetas. Estoy seguro que de Juan (Copa) ha estudiando muy bien el vídeo de ese partido para no cometer los mismos errores”, señala.

Miras también apunta a otras virtudes culés. “Tiene que evitar que el Barcelona corra en las transiciones y sobre todo, controlar su juego interior porque tiene a dos especialistas dentro del área como João Rodrigues y Pablo Álvarez y muchas de las jugadas acaban con un pase para ellos. Hay que defender muy bien esas acciones”, aconseja.

En el Palacio el Barça fue superior, pero el Liceo remó para ponerse 1-2 y segundos después encajó el tercero y acusó mucho ese gol. “Al Barcelona le gusta mucho ponerse por delante rápido y el Liceo no puede dejar que se marche de dos goles porque en esa situación juegan muy cómodos”, avisa. Pero es optimista. “Como plantilla el Liceo le puede plantar cara y lo está demostrando los últimos años desde las llegada de Juan Copa al banquillo. Tiene que minimizar las cosas que ellos hacen bien y confiar en su portero, porque la portería está muy bien cubierta”, concluye.

En cuanto al Benfica, al que el Liceo se enfrentará el sábado a las 19.00 horas, Facu Bridge cree que cuando más sufren los lisboetas es en los partidos en los que les cuesta hacer gol, “porque arriesgan demasiado en ataque, suben mucho las líneas y eso deja muchos espacios”. El jugador argentino estuvo en las dos victorias del Riba D’Ave, donde jugó cedido esta temporada. “La primera fue un gran partido nuestro, pero el segundo fue casi un milagro”, reconoce porque “la calidad individual de sus jugadores”, entre los que destaca, además de su evidente calidad, la actitud en la pista de su compatriota Lucas Ordóñez, “marca la diferencia”.

Quizá, puntualiza, el Benfica no está “en su mejor momento” y a un solo partido, prácticamente una final, las opciones se igualan. “El Liceo tienen que estar defensivamente muy concentrado y en ataque refugiarse en lo que han estado trabajado todo el año, jugar con sus armas, con lo que más cómodo se siente”, advierte y añade un factor que cree que será fundamental: la bola parada. “Si Carles (Grau) tiene un día inspirado, las opciones crecerán”. Recetas para alimentar la fe.