Cuatro días de competición. Catorce partidos. Los dieciséis mejores equipos nacionales, ocho en categoría masculina y ocho en la femenina. Y uno, el Deportivo Liceo, que ejerce de anfitrión en esta Copa del Rey y de la Reina de A Coruña que afronta con una ilusión desbocada. Pero tiene que ser, sobre todo, una fiesta de reencuentro —con todas las medidas de prevención posibles—, para todos los agentes del hockey sobre patines, y en particular, para el público. No habrá lleno, pero seguro que el conjunto que dirige Juan Copa siente su aliento y apoyo para intentar poner la guinda a una gran temporada en la que se ha quedado a las puertas de los títulos. Una última oportunidad a la que se aferra para acabar con una sequía histórica. Porque si el coronavirus le obligó a esperar un año y tres meses por esta Copa, su Copa, todavía lleva más esperando para volver a ganarla. Hay que remontarse a 2004, cuando los verdiblancos se impusieron por 2-0 al Igualada en Jerez de la Frontera y levantaron la última. El gafe perdura 17 años aunque por lo menos en las dos últimas ediciones consiguió superar el muro de las semifinales. Ahora queda dar un paso más, sin olvidarse de que el camino es largo y duro con una primera parada esta noche en el estreno de cuartos de final contra el Voltregá (20.45 horas).

La plantilla del Barcelona celebra el título de la OK Liga. | // VALENTÍ ENRICH

No le llega en mal momento el torneo al conjunto coruñés. Si se obvia la derrota en Lleida en la última jornada liguera, ya sin nada en juego, venía en línea ascendente. El Voltregá puede que no tenga tanto nombre como ellos, pero sin duda va a ser una piedra. Desde su portería, porque cuando Blai Roca se levanta con el día bueno, con esos reflejos de gato que tiene, lo para todo. Hasta su referencia ofensiva, un Gerard Teixidó por el que pasan todas las jugadas. Pero además los blanquiazules se adaptan a todo tipo de juego. Les va bien correr, pero también se defienden si el encuentro discurre por derroteros más tácticos. Es la vía que mejor le va al Liceo. Defensa. Ayudas. Solidaridad. Y esperar que el ataque fluya sin depender solo de alguna individualidad. Cuando los verdiblancos juegan como un equipo, asustan.

Por su camino transitan el Caldes y el Lleida, posibles rivales en semifinales y que se enfrentan a las 13.00 horas. El primero, el tapado, un equipo que ya empató esta temporada en el Palacio de los Deportes de Riazor, con mucho equilibrio e incluso con tanta amplitud de plantilla como el Barça, teniendo que dejar un descarte en la grada cada semana. El segundo ya avisó al imponerse al Liceo hace dos semanas, aunque la próxima todavía tiene un objetivo mayor en la CERS, de la que es el vigente bicampeón.

El favorito es el Barcelona, campeón de las últimas cinco ediciones, las dos últimas imponiéndose al Liceo en la final. Los azulgrana ya ganaron este año la Supercopa de España y la OK Liga. Esta última con un impresionante tramo final, con solo un empate contra el Reus. Por el medio, no obstante, el equipo dirigido por Edu Castro se llevó el varapalo de la eliminación de la Liga Europea. Allí hubo el tercer enfrentamiento de la temporada entre azulgranas y verdiblancos, con empate como resultado, lo que prolongó la sensación de igualdad entre ambas escuadras, con una victoria para cada uno en la competición doméstica, en la que ambos lucharon de tú a tú hasta las últimas jornadas.

Pero Liceo y Barcelona tienen en A Coruña a seis duros rivales. A un partido, las oportunidades se igualan y de los ocho que participan, cualquiera puede ganar a cualquiera. El conjunto culé tiene un camino complicado. Empieza mañana contra el Noia (20.45 horas), un equipo que este año se ha mostrado muy competitivo en formatos de este estilo. Lo fue en la Supercopa de España, en la que forzó la prórroga precisamente contra el Barcelona en las semifinales. Y lo fue en la fase previa de la Liga Europea. De hecho, allí los de Sant Sadurní se erigieron como los defensores del honor español frente al poderío portugués, los únicos en plantar cara, con sendos empates frente a Porto y Barcelos. Con una mezcla explosiva entre la veteranía de hombres como Jordi Ferrer y Xavi Costa y el talento juvenil de Pol Manrubia (que precisamente explotó en Luso).

Por abajo también transita el Reus. Todavía sin Raúl Marín, por más que en el penúltimo partido de liga, en el Palacio de los Deportes de Riazor, hiciera el calentamiento junto a sus compañeros. La baja merma en cierta medida las opciones de los rojinegros, sobre todo al tener que jugar varios partidos seguidos con una rotación menos, pero si hay un equipo con talento por metro cuadrado ese es el que dirige Jordi García, con el pichichi de la temporada, Álex Rodríguez (el próximo año jugador del Liceo) que llega en modo desatado (52 goles). Se mide mañana (13.00 horas) al Girona del eterno Jaume Llaverola en cuartos de final, quizás el partido que parece más decantado de antemano. Después le tocaría cruce con el Barça (o el Noia), para el que hay que tener en cuenta que los dos duelos contra los culés de este curso han terminado en empate.