María de Valdés se quedó ayer a las puertas de los Juegos de Tokio. En la que era su última oportunidad de clasificación, en el Preolímpico que se disputó en Setubal (Portugal), la nadadora andaluza afincada en A Coruña no pudo cumplir con uno de los dos requisitos que necesitaba para conseguir el objetivo. El primero era quedar entre las diez primeras, lo que logró al tocar la meta en sexta posición. Pero no pudo imponerse a su compañera de selección Paula Ruiz, que fue segunda y la que se llevó la única plaza para España en liza. La representante del CN Liceo se quedó sin billete, pero con el honor intacto de haber llegado hasta el final. En unos duros 10 kilómetros, se mantuvo en el grupo de cabeza hasta la última vuelta. El tirón de las de arriba en ese momento fue definitivo y la malagueña no tuvo las fuerzas necesarias para seguir el ritmo y aunque se quedó rezagada, no tiró la toalla, siguió luchando, se repuso del bache y entró en una honrosa sexta posición, a casi un minuto de las mejores. La húngara Anna Olasz fue primera, la española Paula Ruiz segunda y la canadiense Farley Sanderson, tercera. Por detrás, la británica Alice Dearing y ya más descolgada, la portuguesa Angelica Andre. Como primera del segundo grupo, De Valdés. Luchó cuanto pudo la pupila de Jesús de la Fuente. Pero se quedó sin premio.

No lo podía tener más difícil María de Valdés. Tanto en aguas abiertas como en la piscina. Porque probablemente fue a coincidir en las pruebas con más nivel del equipo español. En el agua clorada se las tiene que ver con Mireia Belmonte, que también nada las pruebas de fondo, y su compañera de entrenamientos Jimena Pérez. Las dos le cerraron las puertas en 800 y 1.500 metros, sobre todo en esta última distancia, en la que María de Valdés consiguió rebajar la mínima. Sin embargo, y aunque la coruñesa de adopción se mostró en mejor forma que Pérez en sus últimos enfrentamientos, como en el Campeonato de Europa de Budapest de hace unas semanas o en el Campeonato de España, sus rivales firmaron los tiempos en la primera oportunidad y dejaron a la andaluza sin sitio.

En aguas abiertas, más de lo mismo. En el Mundial de 2019, que ya otorgaba plazas olímpicas en los 10 kilómetros, ni Paula Ruiz ni la gallega María Vilas lograron el objetivo. Ellas habían sido las elegidas para esa cita, mientras que De Valdés se tuvo que conformar con participar en los 5 kilómetros, que no son olímpicos. Y eso redujo las opciones, ya solo podría ser una la española clasificada para Tokio. La cosa quedó entre De Valdés y Ruiz, amigas y rivales desde la infancia Y fue Ruiz, otro talento descomunal, doble campeona del mundo júnior y cuarta en el pasado Europeo, la que finalmente se llevó el pasaporte.

El deporte es así. Absolutamente maravilloso y en ocasiones, de lo más cruel e injusto. Aunque casi siempre acaba devolviendo alegrías a quien se lo merece. Ahora le debe una a María de Valdés. Tenía nivel para estar en estos Juegos. Desde luego, también trabajo. Tiene 22 años. Ya solo le quedan tres para volver a intentarlo.