Medalla de bronce para el CRAT Residencia Rialta en la primera de las dos citas de la Copa de la Reina de seven, que e disputó durante el fin de semana en A Coruña. Premio para las coruñesas que, después de una jornada del sábado perfecta, con tres victorias en tres partidos, ayer domingo les tocó sufrir sobre el césped del Universitario de Elviña. Victoria en la prórroga contra el Eibar en cuartos de final (20-15); derrota frente al Majadahonda en semifinales con un ensayo de las madrileñas con el tiempo ya cumplido (10-7); y victoria en el encuentro del tercer y cuarto puesto, que le enfrentó al Turia, con una marca casi sobre la bocina (7-0). Buenas sensaciones del conjunto dirigido por Elena Roca y Jos Portos, que después de haberse quedado fuera de la lucha por el título en División de Honor en la modalidad de XV, y de tener que haber sufrido por la permanencia, volvió a situarse entre los mejores. La próxima semana tendrá que repetir el papel en Sant Cugat.

El seven da otra alegría al CRAT con un bronce

Ha sido una temporada dura. Mascarilla, confinamientos, toques de queda, restricciones, lesiones, jugadoras que no podían regresar después de Navidad, otras que ni tan siquiera pudieron llegar. Así que una alegría, bienvenida sea. Aunque pudiera ser incluso mayor. Porque queda el sinsabor de las semifinales, de ese ensayo materializado por el Majadahonda con el tiempo ya cumplido y cuando el CRAT dominaba en el marcador por 5-7. En la final esperaba el Cisneros, a las que las coruñesas habían vencido el día anterior. Finalmente el Majadahonda se llevó el triunfo, otro más —encadena cinco títulos consecutivos— y en la lucha por el bronce al conjunto local le tocó volver a sufrir. Lo había hecho en cuartos de final, para eliminar el Eibar en la prórroga con un ensayo de oro de Paula Requena. Y para colgarse el oro doblegó a un sorprendente Turia gracias a un ensayo de Jess Martín transformado por Ana Iglesias.

Pasillo para las últimas

Una imagen vale más que mil palabras y ayer el rugby dejó una magnífica prueba de esos valores por lo que es conocido este deporte. El Hortaleza quedó último. Posición doce de doce equipos. Pero se llevó el gran homenaje de todas las competidoras. Porque el equipo madrileño llegó a A Coruña muy mermado por un brote de COVID. Los partidos de la jornada del sábado los disputó con diez jugadoras, solo tres cambios, pero según fueron pasando los encuentros, le fueron quedan cada vez menos. Ayer ya directamente se quedó sin banquillo e incluso en el cierre de la competición, solo dispuso de seis integrantes de la plantilla y tuvo que jugar todo el duelo frente al León con una menos. Su esfuerzo no pasó desapercibido y el equipo abandonó el campo de Elviña a través de un pasillo hecho por las deportistas, que reconocieron de esta forma que para tener honor, no hace falta ganar.